Ayer fue el día en el que miles de ciudadanos despidieron al histórico dirigente comunista Santiago Carrillo en Madrid. El día en que las emociones desbordaron y traspasaron la capital, para colarse en las concentraciones, los parlamentos y las banderas a media asta de otras ciudades españolas. Pero, entre los gritos de reconocimiento también se levantaron algunas voces críticas. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, desató la polémica a través de un comentario en Twitter. 140 caracteres en la red, que no pasaron inadvertidos: «Una vida inmisericorde se encuentra con Dios misericordioso. RIP Carrillo, y que intercedan por él los que por él fueron mártires de Cristo».
Una opinión, escueta pero contundente, a la que distintos usuarios de la red social no tardaron en responder al interpretar en las palabras del arzobispo una ofensa. El exconcejal gijonés, Daniel Gutiérrez Granda, fue uno de los primeros en contestar: «El arzobispo de Oviedo pierde una nueva ocasión de no hacer el ridículo». Y añadía, más tarde: «No es que me influya mucho lo que diga el arzobispo de Oviedo, pero me fastidia tener que mantener a este sujeto». El exedil criticó desde el mismo soporte que la alcaldesa de Gijón no acudiese al acto celebrado ayer en memoria del que fuera secretario general del PCE.
Un encuentro en el que, no obstante, estuvo representada toda la corporación municipal. Llegada la hora de la convocatoria, poco a poco, los concejales fueron saliendo del Ayuntamiento, a la Plaza Mayor, para colocarse frente a frente con el centenar largo de personas que habían ido a guardar un minuto de silencio por Santiago Carrillo, hijo predilecto de la ciudad.
Estaba el Grupo Socialista, con Santiago Martínez Argüelles al frente; estaba el PP, encabezado por Pilar Fernández Pardo; por supuesto, no faltó Izquierda Unida, con Jorge Espina; y finalmente varios concejales de Foro Asturias, cuyo edil Fernando Couto dedicó unas palabras a la memoria de Carrillo entre el tumulto y las campanadas.
Tumulto, porque cuando iba a empezar a hablar un potente grito salió de la masa: era el nítido «¡Asesino! ¡Paracuellos! ¡Hijo de la grandísima!» de un hombre, que inmediatamente fue increpado por los presentes y obviado por el Consistorio. El episodio no pasó a mayores: los agentes que guardan el Ayuntamiento intervinieron cuando empezó a formarse un corro en torno a él y lo acompañaron fuera de la plaza para evitar altercados.
«Respeto» institucional
Fue una mera anécdota en un acto breve, que concluyó con un aplauso sin excepción, desde el «respeto» que el concejal Rafael Felgueroso expresó, en nombre de la ciudad, a su hijo predilecto. Felgueroso explicó que el Ayuntamiento, además de poner una esquela en los diarios y de dejar las banderas a media asta, ha enviado una carta de condolencias a la familia, a la coordinadora general de Izquierda Unida y a su representante en el consistorio, Jorge Espina.
Felgueroso anunció, asimismo, que el Ayuntamiento está «en contacto» con la familia para determinar qué actos conmemorativos se celebrarán en la ciudad natal de Carrillo.