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«A este monstruo de país no hay que tenerle miedo, pero sí respeto»

Asturias

«A este monstruo de país no hay que tenerle miedo, pero sí respeto»

23.02.13 - 00:34 -
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Rocío, que es «playa playa, de Cimadevilla de toda la vida», fue la que se plantó y dijo: «O todos aquí o todos allí». Y David estuvo de acuerdo. Así que la pareja formada por Rocío Santoro y David Álvarez decidieron que se iban a vivir a México con su «peque» Juan.
El plante de Rocío llegó después de que David se emplease a fondo en la expansión ultramarina de Futuver, una empresa gijonesa especializada en desarrollo de software cuyo epicentro se encuentra en el Parque Científico Tecnológico y para la que trabaja desde hace nueve años.
«Abrimos oficinas en el país azteca en 2007 y estuve varios años a caballo entre España y México para colaborar en proyectos de modernización de las administraciones públicas mexicanas», cuenta este economista de Nuevo Gijón.
Pero ese estar en los dos sitios y en ninguno «quema mucho», reconoce David, así que, en octubre del año pasado, después del plante de Rocío y de que su empresa se lo pusiese muy fácil para trasladarse al Distrito Federal con toda la familia, se establecieron en Polanco, «el barrio financiero» de la capital.
«Esto es seguro. No es lo que sale en las noticias. Cuando le dije a mis amigos que venía para acá me preguntaban que si estaba loco y, al principio, iba mirando hacia atrás por la calle, pero luego haces una vida normal, aunque es verdad que hay barrios peligrosos», concede este profesional de 34 años, que, a cambio, se ha encontrado asturianos «por todas partes, algo increíble».
Muchos de ellos, de segunda y tercera generación. «Descendientes de aquella emigración anterior que han convertido al Centro Asturiano en un auténtico lobby económico de primer orden», como ellos ya han podido comprobar. Y, por eso, a David no se le quita de la cabeza que «se ha aprovechado poco el vínculo con el Principado» y que hay «mucho por hacer» en el terreno de los negocios con un país que «está creciendo a un ritmo del 5%» en el caso de empresas como Futuver, de capital 100% asturiano y que ya ha conseguido asentarse también en Panamá y Rumanía.
Eso es lo que intentará David durante los próximos meses, con un límite de dos años. «Porque nos gustaría que el peque, que tiene un año recién cumplido, se criase en España, donde tiene sus raíces y su familia». Y esa fue, de hecho, la única pega que les pusieron los abuelos cuando comunicaron que se iban: «¿Pero nos vais a quitar al nieto?».
«Eso es lo que nos va a empujar a volver», explica David, que se declara «optimista» y que piensa que los brotes verdes empezarán a verse a final de año, pero, entre tanto, el mensaje que ha llegado al otro lado del océano es otro, muy negativo, «y la marca España ha quedado seriamente dañada por la crisis».
El «peque» es el que manda. Y «la calidad de vida». Porque, aunque de México les gusta casi todo, desde un clima «maravilloso» a la comida pasando por su gente, «a un monstruo de ciudad y a un país de 110 millones de personas no hay que tenerles miedo, pero sí respeto. Y eso en Asturias no pasa. Es la tranquilidad».

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«A este monstruo de país no hay que tenerle miedo, pero sí respeto»

David Álvarez, con su mujer, Rocío Santoro, y su hijo Juan, de visita en las pirámides de Teotihuacán. :: E. C.

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