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«Veo a los coreanos más preocupados del Whatsapp que de las noticias»

GIJÓN

«Veo a los coreanos más preocupados del Whatsapp que de las noticias»

El gijonés Diego García Fabián estudia en Seúl ajeno a la crisis de Corea del Norte

13.04.13 - 00:25 -
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A Diego García Fabián (Gijón, 1989) no se le pone nada por delante. No entiende de fronteras físicas ni mentales y, pese a ser joven, ya ha descubierto que la vida es aquello que sucede mientras vas haciendo planes. «Iba a estudiar Periodismo y acabé en Derecho; pensaba en un Erasmus en Suecia y lo hice en Varsovia; tenía todo preparado para ir a Nueva Zelanda y estoy en Corea». ¿Y qué problema hay? Ninguno. «Tengo disponibilidad 100% para viajar y residir en cualquier país del mundo por una temporada».

Con ese espíritu y a base de mandar currículos por medio planeta, a Diego no le ha ido mal. Dejó el Codema para empezar Derecho en la Universidad de Oviedo, se mudó en el penúltimo curso a Polonia con una beca Erasmus y en el último removió literalemente Roma con Santiago para hacerse con una ayuda e instalarse en Seúl, su destino actual. Allí estará hasta mediados de junio en la Hankuk University of Foreign Studies. Dice que es «un pedazo de universidad», que la formación es extremadamente práctica y que siente que aprende día a día. «Nuestro sistema educativo prioriza el estudiar o memorizar por encima de aprender, pero yo pienso que todo debería girar alrededor de la palabra aprender».

Poco importa el choque cultural en el está inmerso, porque de eso también se aprende. «Los coreanos tienen cosas muy positivas y aplicables en España: son muy respetuosos y educados, dan mucho valor al nucleo familiar, son muy currantes, y lo son porque quieren ganar dinero, es decir, es una cultura del esfuerzo pero con el sueño americano como telón de fondo», advierte este joven gijonés, que les reprocha a sus nuevos vecinos sus problemas de comunicación y su excesiva dependencia de la tecnología. «Es muy difícil relacionarse con coreanos», explica Diego, quien narra cómo no existe con ellos el contacto físico. Su saludo es una reverencia agachando la cabeza y el tronco 45 grados. Con eso y con algo más, el estudiante extranjero acaba rodeándose de otros estudiantes extranjeros. «Acabas saliendo de fiesta con europeos. Simplemente son dos tipos de culturas distintas. El ocio para ellos es salir a cenar e ir al karaoke, y para nosotros es ir a tomar algo y a una discoteca a ligar».

Las diferencias culturales son un choque continuo, pero también lo es la idiosincrasia de un país que poco o nada sabe de España más allá de que es un país europeo, que ignora por completo el significado de la palabra crisis y que tiene un escasísimo 3% de paro. Por eso a Diego, que hace prácticas en una empresa de high tech y trabaja en el hotel en el que se hospeda para reducir costes y poder viajar por el Sudeste asiático, le sorprende que conseguir un empleo sea tan fácil. «Me chocó bastante que la primera semana conseguí cinco entrevistas de trabajo».

Corea del Sur es otro planeta. Un país, como Asia en general, repleto de posibilidades, un lugar que a Diego le ha permitido descubrir el significado real de otra palabra fundamental en su experiencia: tiempo. «Entre clases, trabajos y tiempo en desplazamientos en metro tengo ocupadas 80 horas semanales, sin contar con estudiar inglés, alemán por mi cuenta, lecturas y ocio. Siento que estoy aprovechando el tiempo muchísimo».

Incluso ha aprendido un poco más de relaciones internacionales y la «guerra fría» con medio siglo de historia entre las dos Coreas. «Hay una confianza total en Estados Unidos y en el día a día no veo a la gente preocupada, en el metro siguen más pendientes del Whatsapp que de las noticias geopolíticas». Él, más tranquilo que nadie: «Kim Jong no tiene cojones, la respuesta americana sería contundente por decirlo de forma suave», dice. Eso sí, en los últimos días ha recibido un mail de la embajada española: «Nos dice que tranquilos, que el ministro de exteriores de Corea se reunió con embajadores y los tranquilizó». Mientras la actualidad mira a Corea, él entorna sus ojos hacia al viejo continente. Su próximo destino, unas prácticas el año que viene en la Vistula University de Varsovia. Su futuro mira hacia Europa de nuevo.

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Diego García Fabián vive en Seúl, donde estudia en la Universidad mientras hace prácticas en una empresa y trabaja en un hotel.

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