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Condenan a UGT y a Rodríguez Braga por amenazas al presidente del comité del sindicato

ECONOMÍA

Condenan a UGT y a Rodríguez Braga por amenazas al presidente del comité del sindicato

Una sentencia desvela que le invitaron a dejar la organización «y si no lo hacía la relación en el futuro sería muy mala»

10.07.13 - 01:45 -
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UGT-Asturias y su secretario general, Justo Rodríguez Braga, vulneraron los derechos fundamentales del presidente del comité de empresa del propio sindicato, en concreto el derecho a la tutela judicial efectiva por infracción del principio de indemnidad. Así figura en una sentencia dictada este lunes por el Juzgado de lo Social Nº 6 y comunicada ayer a las partes, en la que se desvela que el representante de los trabajadores del sindicato recibió presiones y amenazas por haberse opuesto a un expediente de regulación de empleo (ERE) y declarar como testigo a favor de dos compañeros de trabajo que demandaron a la organización.

El fallo, que estima parcialmente la demanda presentada por Carlos Suárez Peinado, abogado del sindicato y presidente del comité de empresa, explica que los hechos tienen su origen en la presentación a finales de 2012 de un expediente de regulación de empleo por parte del sindicato, que el demandante se negó a firmar. Ese ERE afectaba a 65 de los 67 trabajadores de UGT y suponía una reducción del 20% de la jornada para toda la plantilla, con un recorte de los salarios en ese mismo porcentaje.

Dos miembros del gabinete jurídico de UGT demandaron a la empresa al considerar que su trabajo había aumentado tras la reducción de plantilla en el servicio, y en el juicio el presidente del comité, Carlos Suárez, fue testigo de los demandantes. El Juzgado de lo Social Nº1 del sindicato falló el pasado 15 de febrero a favor de los trabajadores en una durísima sentencia contra el sindicato que, según reconocen los dirigentes de la central sindical, «machaca y humilla» a la organización.

Cinco días después de esa sentencia, Carlos Suárez mantiene dos reuniones por separado con Abel Suárez, secretario de Organización de UGT-Asturias, y con Justo Rodríguez Braga, el secretario general. En la primera. ambos se limitan a comentar el fallo, pero en la segunda la conversación fue diferente.

Rodríguez Braga, según la sentencia, le trasmitió a Carlos Suárez que el sindicato «había perdido completamente la confianza en él, ya que mantenía una conducta de confrontación y oposición» a UGT y además le hacían responsable del fallo del 15 de febrero en la que se condenaba a la organización. En la conversación, el secretario general le comunicó que «la relación (laboral) estaba rota y querían prescindir de sus servicios, por lo que se le invitaba a irse del sindicato dado de que ellos no podrían despedirle habida cuenta de su condición de miembro del comité de empresa».

La sentencia considera hecho probado que Rodríguez Braga le comentó al presidente del comité que «si no lo hacía así -es decir, irse del sindicato-, la relación en el futuro sería mala y tensa», algo que ya había trasladado al resto de la organización y a los secretarios generales. «Desde entonces», precisa el fallo, «al demandante se le retiró el saludo por parte de los miembros de la ejecutiva del sindicato».

El magistrado Manuel Barril Robles considera que la actitud del sindicato «conlleva implícitamente una amenaza de represalias para el futuro, y en todo caso una expresa manifestación de intimidación por no haber testificado y actuado conforme al criterio del sindicato».

UGT, añade, ha adoptado una «actitud de reprobación expresa por tal motivo con amenazas veladas de consecuencias futuras, con expresas descalificaciones personales como las llevadas a cabo con motivo de un congreso en Cangas del Narcea -donde un miembro de la ejecutiva regional dijo que Carlos Suárez «había engañado a los trabajadores y que era un hijo de puta»-, y trasladando tal postura y consideraciones a todos los secretarios generales y responsables de la organización, todo lo cual genera un clima de inquietud en el demandante que resulta contrario al principio de inocuidad» en las relaciones laborales.

La sentencia absuelve a Abel Suárez pero condena subsidiariamente a Rodríguez Braga al estimar que su «intervención personal y directa en los hechos conlleva la asunción a título personal de una postura de reprobación y de intentar conseguir el cese del demandante como trabajador del sindicato, por lo que la condena de este último debe hacerse extensiva al secretario general».

Por ello, insta a las partes demandadas y condenadas a abstenerse de emitir cualquier manifestación o realizar cualquier acto «que supongan una recriminación, represalia, reconvención o censura por la precedente actuación del demandante como miembro del comité de empresa» por su participación en la negociación del ERE, en los juicios entre el sindicato y sus trabajadores o «por la actuación que en el futuro pueda tener en hechos, actos o procedimientos similares».

La sentencia se recurrible y cabe recurso de súplica ante la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia (TSJA). Fuentes de UGT consultadas por este periódico no quisieron valorar el fallo al asegurar que aún no lo habían recibido.

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Justo Rodríguez, secretario de UGT-Asturias. :: MARIO ROJAS

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