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«Los seis primeros meses en Doha los pasé con la boca abierta»

Asturianos en la diáspora

«Los seis primeros meses en Doha los pasé con la boca abierta»

03.08.13 - 01:46 -
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La experiencia merece la pena. Porque trabajar volando el mundo con una tripulación en la que un día hay un uzbeko y al siguiente un chino no solo abre la mente sino que supone un aprendizaje continuo, y porque adaptarse a la nueva cultura tiene mucho de enriquecedor. Carlos Noval Álvarez, poleso de 42 años, trabajaba en Air Nostrum y un buen día decidió que si quería hacer vuelos transocéanicos tenía que tomar otro rumbo. Así fue. Hace seis años y medio que trabaja en Qatar Airways y tiene en Doha su hogar.

El cambio cultural es bestial y requiere un proceso de aprendizaje. «Yo los seis primeros meses me los pasé con la boca abierta», dice Carlos antes de entrar en detalles de los porqués de tanta perplejidad. Un ejemplo, el Ramadán: no se puede ni beber ni comer durante todo el día en lugares públicos. A él le llamaron la atención en un supermercado por sacar una botella de agua. Hay más: «Yo tengo la manía de cruzar las piernas, pero resulta que aquí si enseñas la suela estás insultando». Y más todavía: «Hay cosas muy chocantes, como que no te puedas dirigir auna mujer, si tienes un accidente de coche tienes que esperar a que venga el marido porque no puedes hablar con ella». A todo se hace el ser humano y además -sostiene Carlos Noval - los cataríes son por norma general comprensivos. «Ellos entienden que no todo el mundo conoce sus normas», dice.

Todo es cuestión de acostumbrarse, aunque en su caso concreto pese a que su domicilio está en Catar, se pasa media vida en aeropuertos, aviones y hoteles. India, Pakistán, Nepal fueron sus destinos más frecuentes durante años -«volar todo el rato a la India es muy duro, la pobreza se te clava en el alma»-; ahora suele hacerlo con frecuencia a Europa -Frankfurt, Múnich, Londres, Estocolmo- también Johannesburgo, Osaka... O sea, que poco tiempo tiene para aburrirse en ese pequeño y riquísimo emirato. «La vida es muy tranquila, no hay nada que hacer, si te gusta el desierto es una de las poquitas cosas que se pueden hacer». Lo de salir de copas está limitado a hoteles internacionales, los únicos con autorización para servir alcohol, de modo que es más que común acabar haciendo cenas en casas de amigos. El ambiente en el que se mueve es de expatriados. «No tengo un amigo catarí, es muy difícil integrarse», sostiene este poleso que recuerda que Catar tenía cuando él llegó 800.000 habitantes y ahora alcanza el millón y medio.

Tocan a mucho petróleo por barba en esta pequeña península del Golfo Pérsico con temperaturas imposibles en los meses de verano y donde la gasolina es, en términos europeos, prácticamente regalada. A saber: «El precio es ridículo, un litro unos 20 céntimos de euro y estamos indignados porque nos lo acaban de subir». Acostumbrado a llenar un depósito por seis euros, ahora se queda boquiabierto cuando hace lo mismo en España. Hay más cosas buenas: «El nivel de vida es muy alto y la seguridad es absoluta». Entre otras cosas porque «estamos todos fichados», y porque pese a ser un país de oportunidades no es fácil llegar a él como emigrante. «El país es recomendable, pero no se puede venir tan fácilmente, hay que buscarse la vida en España primero», dice.

A todos los pros de Catar se une un contra fundamental que hace que Carlos no piense en jubilarse allí: está muy lejos. Lejos de esa Asturias que desde la distancia se ve como un auténtico paraíso - «yo la parte mala no la veo»- y a la que retorna siempre con ansias de tapas, sidra y conversaciones... «Da gusto volver, llegas y eres el rey de los vermús».

El jamón envasado al vacío, el queso de Cabrales y la fabada siempre viajan con él rumbo a Doha para curar moriñas. También las redes sociales e internet ayudan a acortar distancias. «Soy un piloto atípico, no soy mucho de tecnología,pero sí que el facebook, el skype y el whatsapp ayudan a mantener el contacto».

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Carlos Noval, en la cabina de uno de los aviones que pilota para Qatar Airways.

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