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«Aquí los científicos tenemos reconocimiento social, nos cuidan»

Asturianos en la diáspora

«Aquí los científicos tenemos reconocimiento social, nos cuidan»

12.10.13 - 00:27 -
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Miriam Fanjul (Gijón, 1984) está de enhorabuena. Desde Australia acaba de ver cómo un estudio del que es coautora que identifica dos genes que frenan el cáncer de laringe se publica en la revista 'Nature Communications' y mientras tanto sigue trabajando en lo suyo, investigar, en el laboratorio de neurogenética del Royal Children's Hospital de Melbourne. El año pasado pasó tres meses allí y al cabo del tiempo le ofrecieron la plaza de posdoctorado que ahora ocupa. «Mi trabajo consiste básicamente en, empleando tecnologías de secuenciación del genoma, identificar las mutaciones responsables de diversas enfermedades hereditarias, de familias que acuden al hospital», detalla. Su proyecto principal está ahora centrado en el autismo, pero también investiga, bajo la dirección del doctor Paul Lockhart, sobre otras enfermedades raras. Está contenta y no tiene prisa por irse: «Pienso quedarme el tiempo necesario que se requiera para sacar adelante estos proyectos», dice. Su contrato es de tres años pero no descarta quedarse más.

Tomar rumbo a Australia significó dejar atrás el laboratorio de Carlos López Otín en el que trabajó en Oviedo tras pasar por la Facultad de Biología de la Universidad. Y es que Miriam es una orgullosísima 'clo', que así es como se conocen a los discípulos del prestigioso bioquímico que dirigió ese estudio sobre el cáncer de laringe que acaba de salir a la luz pública. «Este trabajo contribuye a entender mejor los mecanismos moleculares que gobiernan el cáncer de laringe, aportando datos en la búsqueda de posibles tratamientos farmacológicos que actúen específicamente contra las células tumorales que tengan mutaciones en estas proteínas, lo cual podría abrir el paso a futuros ensayos clínicos en pacientes», explica esta exalumna del colegio Clarín y del Piles, que solo tiene buenas palabras a la hora de recordar su trabajo junto a Otín. «Trabajar con Carlos ha sido todo un honor. Como científico, excepcional, poco se puede decir que no se sepa. Pero más excepcional es si cabe como director de tesis, da un 200% incluso en las situaciones más extenuantes», afirma. Y añade: «Te enseña, se preocupa, te cuida».

Esa visión de futuro, esa intuición, esa capacidad de adelantarse y «estar cuatro pasos por delante» de Carlos López Otín es un ejemplo a seguir para esta joven investigadora asturiana que tiene claras cuáles son las diferencias del trabajo en las antípodas: «La investigación, si es de calidad, creo que da igual donde se haga. La mayor diferencia que percibo es el reconocmiento social que aquí tenemos los científicos, aquí te cuidan, se preocupan por tu bienestar y te ponen todos los medios posibles para que nada interfiera en tu investigación». Salarial y socialmente la cosa está mejor. Pero, pese a que en España «la investigagación se ha quedado reducida a migayas», Miriam es optimista respecto al futuro: «Todo lo que baja tiene que subir, quizá se tarde un tiempo, pero España volverá a repoblar su comunidad científica».

Ella, centrada en aprovechar su experiencia al máximo, no descarta volver. De momento, disfruta de «un gran país», con una «calidad de vida muy buena»,y de una ciudad «dinámica, activa y cosmopolita» en la que es es difícil aburrirse. «Adaptarme me costo realmente poco, siempre hay algo que hacer». El único problema, cogerle el punto al complicado acento australiano; el resto, perfecto. «Me sorprende que, pese a ser una ciudad de tres millones de habitantes, no percibes una gota de estrés». Es, dice Miriam, «como un pueblo grande».

Claro que tantas ventajas no frena la añoranza de la familia, los amigos, «mis perrinas», los pinchos de tortilla a mediodía... Pero no está la cosa para quejarse ni para llorar ausencias cuando las distancias son tan largas: «No me puedo permitir tener morriña... Me saldría muy cara», bromea.

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Miriam Fanjul posa con una señal que advierte de la presencia de canguros y aves. :: E. C.

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