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Manuel Ríos mide un metro y tiene graves malformaciones congénitas en sus extremidades, pero este mes se va a estrenar como copiloto de rallies

18.11.13 - 01:43 -
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La única limitación que reconoce Manuel Ríos Rial es su incapacidad para atarse los zapatos y cortar un bistec. En todo lo demás se declara autónomo al cien por cien. Impresiona escuchar esta afirmación en boca de este coruñés de apenas un metro de altura y graves malformaciones congénitas en sus cuatro extremidades mientras sube las escaleras de granito de su casa en la barriada de Oroso, cerca de Santiago de Compostela. El próximo fin de semana subirá un peldaño más en la lucha que mantiene casi desde que nació (el mes que viene cumplirá 34 años) para que «el único que me pueda decir 'no' a algo sea yo mismo. Nunca los demás». Los días 23 y 24 de noviembre, Manuel Ríos se estrenará como copiloto en el Rally Comunidad de Madrid.

El entusiasta mundo de los rallies gallegos conoce bien a Ríos, un chico al que el olor a gasolina y los rugidos de los motores le cautivaron desde que era un adolescente. Tanta era su pasión que, en cuanto cumplió 18 años, se presentó en la delegación de Tráfico de A Coruña para solicitar su carné de conducir. Cada negativa era respondida con una nueva visita a la semana siguiente. «Al final me compré mi coche, lo preparamos y lo ofrecí para que me dieran las clases en la autoescuela», recuerda. Era tal su entusiasmo que los responsables de Tráfico no supieron decirle que no. El respondió sacando todas las pruebas, incluida la de conducción, a la primera.

Desde muy niño, Manuel destacó por su positividad. A su madre ya le advirtieron antes de nacer de que aquel no era un embarazo normal. «Como fue de nacimiento -reflexiona él- no me detuve en lamentaciones de por qué me había tocado a mí. Volqué mis esfuerzos en buscar soluciones a mis problemas». Nunca se sintió rechazado y, desde crío buscó ser uno más a pesar de que podría pasar por lo que él llama con sorna gallega «un minusválido muy minusválido». En el colegio, si los demás debían correr 30 metros, él hacía 15. Pero los hacía. Con este espíritu finalizó sus estudios de Administración y un módulo de informática que ahora le permiten vivir de su sueldo en un centro ocupacional de Santiago.

Con el carné en la mano, la siguiente 'curva a negociar' en su vida fue el sueño de sentarse en un coche rectificado y con su nombre y su grupo sanguíneo en un cristal. Y ahí surgió la complicidad con su amigo y piloto Óscar Varela y el Peugeot 205 que entre todos sus colegas prepararon para cumplir todas las normativas. «Era la primera vez para ambos -recuerda Varela-. Yo iba a pasarlo bien, pero Manuel me exigía tiempos y me machacaba».

La lucha de Manuel llegó hasta la mesa de proyectos de Paf, una empresa de juego responsable 'on line' escandinava que destina todos sus beneficios a causas sociales. «Estamos ampliando las acciones en España y nos impresionó la historia de Manuel», resume su portavoz Helena Rico. Ellos han costeado su último salto mortal: el pilotaje profesional. Este mes se estrenó en el circuito del Jarama a bordo de un Seat Ibiza. «Salí despacio. Dimos tres vueltas... Le di un poco de ritmo y me puse a más de 190. ¡Qué diferencia con los rallies!», resume. Superado este 'bautismo', ahora espera que le asignen piloto para el día 23 en el que se subirá a un Peugeot 308. Manuel es todo templanza. «No me obsesiona lo que pase porque no voy a ganar a nadie. Si podemos llegar enteros ¡mejor!».

Para conducir su coche, apenas necesita unas barras para llegar a la palanca de cambios y a los pedales. Tiene claro que lo peor que le pueden hacer a una persona como él es «presuponer que no pueda hacer algo y marginarte». Por eso se muestra agradecido a sus padres de los que nunca escuchó el 'no' que tampoco se aplica a sí mismo. Y, aunque se ha acostumbrado a contar su historia con normalidad, otro de esos escalones que le gustaría superar es el de «llevar la misma vida que Juan Pérez y pasar desapercibido. No soy ejemplo de nada, ni para nadie».

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Manuel Ríos Rial a los mandos del coche con el que se estrenó en el circuito del Jarama. :: I. RODRÍGUEZ

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