Expertos contra el Parkinson

Un centenar de neurológos participaron en <strong>Truyés </strong><strong>en</strong><strong> una reunión nacional sobre esta enfermedad</strong>

J. F. GALÁNTRASONA
Los médicos intercambiaron experiencias y actualizaron sus conocimientos. /MARIETA/
Los médicos intercambiaron experiencias y actualizaron sus conocimientos. /MARIETA

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa, la segunda más frecuente tras el Alzheimer. Es crónica, progresiva, pero no mortal. Lo que sí se puede es mitigar sus efectos, y cada vez más. Gracias a los últimos avances de la medicina, quienes lo padecen «pueden llegar a hacer una vida normal durante muchos años, y su esperanza de vida es prácticamente igual a la del resto de la población», manifestó ayer el doctor Gurutz Linazasoro durante las conclusiones de la IV Reunión Nacional sobre Enfermedad de Parkinson y Trastornos del Movimiento, un congreso que durante dos días reunió en Truyés a un centenar de neurólogos de distintos lugares de España.

Se trataba de intercambiar experiencias, de actualizar conocimientos a todos los niveles, desde el diagnóstico hasta el tratamiento. También se habló, y mucho, de futuro, del papel que pueden jugar las células madre a la hora de encontrar una terapia definitiva. El doctor Linazasoro fue contundente: «Hay que advertir a la población de que huya de estas terapias. Hay clínicas en algunos lugares del mundo que ofrecen tratamientos 'definitivos' a base de células madre. Es mentira, un fraude inadmisible. La investigación en el campo de las células madre ofrece perspectivas muy prometedoras, pero aún estamos muy lejos de poder aplicarlas, Hay que esperar», concluyó.

No sólo mayores

El doctor Linazasoro también quiso romper falsos tópicos. «El Parkinson no es una enfermedad de viejos. Es cierto que afecta principalmente a los mayores de 65 años (a partir de esa edad lo padece un 2% de la población) pero en un 15% de los casos comienza a manifestarse antes de los 40 años».

El síntoma más comúnmente conocido del Parkinson es el temblor, pero tampoco es un dogma de fe. «En un 30% de los casos nunca va a haber temblores. Los síntomas son la torpeza, la rigidez, la lentitud de movimientos», puntualiza.

La causa de la enfermedad es desconocida. «Sabemos que el origen se encuentra en la alteración de un grupo de neuronas cerebrales que producen una sustancia llamada dopamina, pero no sabemos porqué se alteran. Es por ahí por donde se dirige la investigación».

¿Y en qué consiste el tratamiento? El primer paso es interior. «Si uno asume que tiene Parkinson, que tiene que vivir con él, ha ganado el 50% de la batalla a la enfermedad», explica el doctor Linazasoro. A partir de ahí, hay dos vías, la farmacológica, «mediante la ingestión de sustancias que normalizan la producción de dopamina», y la quirúrgica, «interviniendo en una zona del cerebro que no es más grande que la uña de un meñique».

En este terreno fue donde destacó especialmente el doctor Luis Menéndez Guisasola, neurólogo asturiano fallecido en febrero en un accidente de tráfico. «Era una persona muy importante, él y Carlos Salvador fueron quienes activaron en Asturias la cirugía como método para combatir el Parkinson», explica Linazasoro.

Dos asociaciones de enfermos de Parkinson le rindieron ayer, durante la IV reunión Nacional sobre Enfermedad de Parkinson y Movimiento, un emotivo homenaje.