Horacio Lavandera muestra un virtuosismo lleno de emoción

El pianista llegó a convertir, con su técnica, el concierto en un vibrante 'mareo sonoro'

RAMÓN AVELLOGIJÓN
Horacio Lavandera, anoche, en el concierto. / P. CITOULA/
Horacio Lavandera, anoche, en el concierto. / P. CITOULA

Ayer, el pianista argentino Horacio Lavandera, ofreció en el Pabellón de Cajastur de la Feria de Muestras, un excelente concierto en el que interpretó la Sonata para piano N.º 11, en La Mayor, de Mozart, la Sonata N.º 8 en Do menor, "Patética", de Bethoven, una selección de 'Improntus', de Schubert, y una selección de obras del más complejo virtuosismo de A. Schulz- Evler, A. Grünfeld y V. Horowitz.

El recital de Horacio Lavandera se encuadra dentro de la XVIII Semana de Música de Cajastur. Nacido en Buenos Aires, en 1984, Lavandera es uno de los pianistas emergentes del mundo hispano.

A su prodigiosa y espectacular técnica, puesta de relieve en obras como las 'Variaciones sobre la 'Carmen' de Bizet', de Horowitz, se une una sensibilidad e inteligencia musical, del más alto grado. musical de primer grado, manifestada en las aplaudidas versiones de Schubert, Mozart y Beethoven. Frente a estas interpretaciones clásicas, con mucha fantasía, Lavandera nos sorprendió con las obras de Schulz-Evler, Grünfeld y Horowitz que crearon unas composiciones muy complejas, téncnicamente hablando. Las glosas sobre Strauss o sobre la 'Carmen' de Bizet llegaron a ser casi una especie de 'mareo sonoro' por la rapidez de acordes repetidos y melodías simultáneas.

De propina ofreció la 'Danza del fuego', de Falla, y el 'Asturias' de Albéniz. Un guiño a sus abuelos.

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