El Principado aprueba el deslinde entre Gijón y Carreño sobre la explanada de Aboño

Asume la propuesta del Instituto Geográfico Nacional, que <strong>traza la </strong><strong>división en los terrenos ganados a la mar</strong> en la desembocadura de la ría

M. MOROGIJÓN
En trazo punteado, la línea divisoria propuesta por el Instituto Geográfico Nacional. / E. C./
En trazo punteado, la línea divisoria propuesta por el Instituto Geográfico Nacional. / E. C.

El eje de la ría de Aboño determinará a partir de ahora la frontera entre Gijón y Carreño. El Consejo de Gobierno del Principado de Asturias aprobó ayer los nuevos límites territoriales entre ambos términos municipales. La Administración regional ha asumido por completo los criterios del Instituto Geográfico Nacional (IGN) para fijar la línea divisoria sobre la explanada de Aboño, esto es, en los terrenos ganados a la mar como consecuencia de los rellenos efectuados por la Autoridad Portuaria en la desembocadura de la ría.

La linde discurre equidistante a ambos lados de la costa, siguiendo siempre el trazado original de ésta, desde el mojón de 'El Bocal' -en el extremo occidental del puente del ferrocarril de Veriña- hasta la antigua línea de bajamar. Así, al partir prácticamente por la mitad la explanada de Aboño, el suelo que se ubica al Este de la línea imaginaria queda bajo jurisdicción de Gijón y los terrenos más occidentales bajo control de Carreño.

Según explicó la portavoz del Gobierno regional, Ana Rosa Migoya, la propuesta aprobada se enmarca en un procedimiento de deslinde en desacuerdo de las partes, con la participación del Centro de Cartografía del Principado de Asturias como órgano instructor y el Instituto Geográfico Nacional como organismo que debe emitir informe preceptivo no vinculante. El trazado del IGN ha sido convalidado por los informes del Centro de Cartografía y el dictamen del Consejo Consultivo del Principado.

De acuerdo con el salomónico planteamiento del Instituto Geográfico, adscrito al Ministerio de Fomento, una cuarta parte de la explanada de Aboño pasaría a ser territorio de Carreño. En concreto, este municipio tendría control sobre 64.337 metros cuadrados del terreno que ya ocupa el parque de Carbones, y otros 14.460 correspondientes a la última ampliación de la explanada. Los 231.692 metros cuadrados restantes serían, por contra, terreno gijonés.

Pese a que la porción de tierra no es muy grande, la anexión de parte de la explanada de Aboño, merced a los nuevos límites territoriales, le da a Carreño potestad para controlar la actividad de las empresas que deseen instalarse allí.

Falta de antecedentes

El informe que ha tomado como referencia el Principado para el nuevo deslinde entre Gijón y Carreño dice más cosas. Argumenta que, al tratarse de unos terrenos en los que no existen antecedentes de delimitación previa, la determinación de qué parte de los mismos debe quedar bajo la jurisdicción de cada municipio debería haber estado sujeta únicamente a la libre voluntad de acuerdo entre ambas partes, que son soberanas para fijar por primera vez sus límites jurisdiccionales. Al no existir este consenso, y a instancias del Gobierno regional, el organismo dependiente de Fomento plantea entonces dividir la antigua ría por la mitad, propuesta que basa en criterios que describe como «los más razonables, lógicos y ecuánimes».

Tras esta toma de postura por parte del Principado pueden pasar dos cosas: que los ayuntamientos implicados den el visto bueno a la división aprobada o que alguna de las dos partes presente un recurso en caso de no estar de acuerdo. En ese segundo supuesto puede abrirse una disputa judicial que puede durar años y que no acabaría hasta que el Tribunal Supremo se pronunciarse sobre el nuevo deslinde entre ambos concejos ahora determinado, como ya queda dicho, en la explanada de la ría.