El Banco de Tierras oferta un millar de fincas para jóvenes agricultores

La mayor parte de las parcelas que se arriendan <strong>se concentran en Ibias, </strong><strong>Valdés, Cangas del Narcea y Salas </strong>

I. GÓMEZNAVIA

Ante el fuerte desembolso económico que puede requerir la compra de tierras para la puesta en marcha de una empresa agraria, «el arrendamiento es lo mejor para iniciar la actividad». Al menos, así lo cree María Hernández, gerente del Banco de Tierras del Principado, que oferta para su alquiler un total de 1.022 parcelas en la comarca occidental.

La mayor parte de las fincas puestas a disposición de quienes planean iniciarse en el sector agrario se concentran en Ibias (193), Valdés (177), Cangas del Narcea (176) y Salas (172) y, en general, tienen una superficie pequeña. De hecho, la mayoría apenas llega a ocupar una hectárea de superficie. Además, «o están en pendiente, lo que dificulta introducir máquinas, o tienen un acceso difícil», admite Hernández.

Pero frente a estos inconvenientes que pueden suscitar rechazo, su precio las convierte en una oferta nada desdeñable: 30 ó 60 euros por hectárea al año, en función del municipio en el que se encuentren.

Y es que el Banco de Tierras está concebido para dar salida al suelo procedente del cese anticipado de la actividad agraria, una circunstancia que «hay que ver como una desgracia para el campo», comenta la gerente: «Se pensaba que esto iba a servir para reestructur el campo, pero tiene otros problemas más graves», explica Hernández.

Elección del cultivo

No obstante, la gestión pública de esas tierras facilita los primeros pasos a los jóvenes que quieran poner en marcha nuevas empresas en la zona rural. De hecho, en el proceso de asignación de las fincas tienen preferencia los emprendedores de entre 18 y 40 años y siempre obtiene prioridad el menor frente al mayor si ambos cumplen otros requisitos exigidos.

A este respecto, otro de los parámetro que se tiene en cuenta a la hora de seleccionar a los arrendatarios es el tipo de actividad. El Principado, a la hora de resolver las solicitudes, prioriza aquellas que busquen la implantación de producciones ecológicas, ya sean agrícolas o ganaderas.

Sobre este asunto, Hernández recuerda la importancia de seleccionar los cultivos a desarrollar, ya que «por la Ley de Arrendamiento Rústico que regula nuestro trabajo, el arrendamiento se formaliza por un plazo máximo de cinco años, con un pre-aviso al cuarto año y prorrogable por otros cinco, hasta cumplir los 10 años que es el plazo máximo que el banco puede tener esas tierras» cuya cesión íntegra -salvo un 10% de la superficie- es obligatoria para los que cesen en la actividad agraria.

201 contratos

A pesar de que esta circunstancia es más habitual en el campo asturiano que la incorporación de nuevos agricultores o ganaderos, las cifras del último año permiten hablar, al menos, de una continuidad en el sector, pues el Banco de Tierras suscribió 201 contratos para el arrendamiento de un total de 1.098 hectáreas de superficie agrícola. De este modo, se consolida la cifra de 30.544 hectáreas de superficie utilizada que se contabilizó a finales de 2007.

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