El túnel de Rañadoiro extrema la seguridad

El corredor del Suroccidente será el primero de la región en contar con <strong>una galería de evacuación sellada y presurizada</strong>

I. G.CANGAS DEL NARCEA
Salida del túnel, que reducirá en 8 kilómetros el trayecto entre Cangas y Degaña. / I. G./
Salida del túnel, que reducirá en 8 kilómetros el trayecto entre Cangas y Degaña. / I. G.

El túnel de Rañadoiro, que reducirá en 8 kilómetros el trayecto actual entre Cangas del Narcea y Degaña, es «una infraestructura de última generación». Así lo afirmó ayer el director general de Carreteras, José María Pertierra, que ensalzó la sofisticación del sistema de seguridad con el que contará, por primera vez, un corredor asturiano.

En virtud de una nueva normativa europea relativa a la seguridad de los túneles de más de 500 metros de longitud, el de Rañadoiro -con 1.924 metros, será el más largo de una vía autonómica- contará con una galería de evacuación que «transcurrirá paralela a la zona de tránsito y que estará sellada y presurizada, lo que evita la entrada de humos y garantiza la evacuación de las personas», explicó Pertierra.

Para acceder a esta zona -que también se habilitará en los túneles de Riaño- se crearán refugios «cada 300 metros», dotados de dos potentes ventiladores que, en caso de que se produzca un incendio en el interior del túnel, evitará que el humo entre en la galería.

Este novedoso sistema de evacuación estará supervisado desde el centro de control que se instalará en la boca sur del túnel, cerca del núcleo cangués de Larón, donde también se habilitarán balsas de agua para la extinción de incendios.

Los encargados de este centro dispondrán de un programa informático que, sirviéndose de un circuito cerrado de televisión, «detecta maniobras inapropiadas, como una marcha atrás o salidas de vía, y activa los mecanismos de emergencia, como cerrar las entradas al túnel», detalló Pertierra, que apuntó que este equipo también controlará el acceso de animales o peatones al tubo.

El último viaducto

La extrema seguridad que pretende ofrecer el túnel de Rañadoiro -que «se abrirá al tráfico a final de año»- se completa con medidas que también inciden en la preservación ambiental del entorno, como las balsas de decantación de vertidos que se colocarán en la boca norte. Además de concluir la colocación de los sistemas de seguridad y electrificación del túnel, «sólo falta pavimentar el acceso hasta la boca norte y estabilizar algunos taludes», así como finalizar la construcción del último de los tres viaductos proyectados, cuya estructura metálica, de 84 metros de longitud, fue colocada ayer.

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