Pedro Fano 'suelta lastre' en Barcelona

Á. A. RODRÍGUEZ
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Soltar lastre. Quitar peso para navegar más rápido. Crecer y dejar atrás algunas cosas. Y, en el caso concreto de Pedro Fano (Oviedo, 1977), el título de una nueva exposición con dibujos que viene realizando hace cinco años. Para ello ha viajado a Barcelona, a la librería-galería Bertrand, en el número 37 de la Rambla de Cataluña, que acoge una curiosa serie de trabajos generados mediante una eficaz lógica evolutiva, potenciando sus ideales y asumiendo errores para configurar un original proyecto final.

El artista asturiano, que recibió en 2005 una beca AlNorte de EL COMERCIO, continúa desarrollando sin prisa, pero sin pausa su peculiar huella pictórica, repleta de imágenes e historias que configuran extrañas relaciones, sumando esfuerzos. Entonces su proyecto 'El día antes de ayer' se expuso en la galería ovetense Dasto y partía de una serie de dibujos familiares que apostaban por las formas breves, las líneas verticales y la deconstrucción de imágenes. Intentando expresar la vigencia de un tiempo ya pasado, el artista proponía una técnica abierta a múltiples interpretaciones formales, sin alardes teóricos, hablando de una esencialidad bien entendida.

Hoy su trabajo respeta esas directrices, alternando dibujo y pintura, recuperando cierto espíritu surrealista y sus recursos como ilustrador para contar nuevas historias. Las obras (cuatro de las cuales ya se presentaron el año pasado dentro de la colectiva 'Arte AlNorte' del Centro Cultural Cajastur Palacio Revillagigedo) nacieron en pequeños formatos de sus cuadernos Moleskine («porque soy un snob», señala el artista asturiano) y el conjunto desvela una gran sensibilidad plástica y formal, donde el rigor y la eficacia interpretativa de las composiciones, de lenta ejecución, señalan los horizontes de un autor irónico y sagaz que sabe leer la realidad desde múltiples puntos de vista.

Las piezas, que alternan la tinta negra y el color, forman parte de un pequeño libro de autor que Pedro Fano pretende editar en los próximos meses sobre soporte serigráfico. En su universo hay personajes literarios, vivencias personales, sorpresas, metáforas, viajes, juegos, misterios y múltiples sugerencias para que el espectador inteligente complete la escenografía con sus propias palabras. Y mucho rigor, humor y calidad, que no es poco.