Central Lechera despeja su futuro

El consenso entre los socios es crucial para que CAPSA siga ocupando una posición privilegiada dentro del mercado lácteo El sector oficial recupera una mayoría necesaria para impulsar la sociedad

D. DE MIGUELGIJÓN.
Astals, Mariño, Velasco y Aguirre, en la inauguración de la nueva factoría de CAPSA en Madrid. ::
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Astals, Mariño, Velasco y Aguirre, en la inauguración de la nueva factoría de CAPSA en Madrid. :: NEWSPHOTOPRESS

Tras años de desencuentros y guerras internas entre dos bandos divididos casi al 50%, Central Lechera Asturiana (Clas) ha logrado conformar una nueva mayoría que permitirá sentar las bases de futuro de la sociedad. El consenso entre sus 7.000 socios es crucial para que CAPSA, en cuya estructura societaria participa con un 56,3% del capital total, siga ocupando su privilegiada posición en el mercado lácteo nacional. Aunque, de momento, la compañía niega que exista una estrategia de crecimiento definida, la potenciación de CAPSA como líder nacional es un objetivo compartido por los miembros del sector oficial y del crítico que han sumado sus fuerzas para desbloquear la asamblea, por donde necesariamente ha de pasar cualquier propuesta de futuro.

El nuevo escenario se puso de relieve el pasado miércoles cuando los oficialistas lograron su mejor resultado desde 2003 al someter a votación las cuentas de 2007 -rechazadas por los críticos en dos ocasiones-, las de 2008, la readmisión de los 11 socios expulsados en 2005 y la reforma de los estatutos. El grupo opositor -integrado por miembros de la denominada 'tercera-vía', un colectivo que se alejó del sector oficial en el año 2007 para mostrar su rechazo al plan de la dirección para convertir la sociedad agraria en una sociedad limitada, y de los críticos- todavía tiene el control de un 40% de la asamblea, aunque el voto de algunos compromisarios osciló el miércoles indistintamente entre los dos sectores por lo que en próximas asambleas la nueva mayoría de Clas podría ser aún más importante.

El acuerdo entre críticos y oficialistas no ha sido fácil y han tenido que pasar más de dos años para que se pongan de acuerdo, al menos en parte, en las soluciones a adoptar para corregir algunos de los desequilibrios internos que estaban bloqueando el desarrollo de la sociedad.

Fueron precisamente las diferentes soluciones que se plantearon en su día para tratar de corregir los desequilibrios de Clas las que enconaron el debate y terminaron dividiendo aún más a los socios. Entre ellas, las planteadas en un estudio elaborado por una comisión de expertos dirigida por el catedrático de Economía de la Empresa, Álvaro Cuervo, y el abogado y ex presidente del Principado de Asturias, Pedro de Silva, y en el que se transmitían dos ideas básicas: la imposibilidad real de CAPSA para tomar decisiones y el problema de los socios pasivos. Para superar esta problemática, el informe proponía varias soluciones. Una es que la cooperativa adquiriera las participaciones de los socios inactivos. Otra, la constitución de una nueva cooperativa, de carácter mixto, pero supeditada a que los inactivos, que hoy son el 77,2%, limiten su participación en la SAT al 49%. Otra opción es la conversión de Clas en una sociedad mercantil, bajo la figura de una sociedad comanditaria por acciones.

Pero, finalmente, la paz social se ha logrado con soluciones aparentemente más sencillas de las que se dejaban entrever en ese estudio: con una reforma estatutaria que favorece la incorporación de nuevos ganaderos y mejora la liquidación de los socios pasivos autorizándoles a traspasar sus participaciones a sus hijos, un supuesto que actualmente sólo se permitía a los activos. Pero, sin duda, el desarrollo de la sociedad no se quedará ahí y en los próximos meses volverán a surgir proyectos para favorecer su desarrollo y facilitar así el crecimiento de CAPSA. Hasta ahora, sólo se han puesto dos proyectos sobre la mesa. El primero surgió de la propia dirección de Clas y proponía convertir la sociedad agraria de transformación en una sociedad limitada, un proyecto que terminó quedando aparcado. El segundo vio la luz en mayo de 2008 cuando Cajastur ofreció un pacto a sus socios cooperativistas de Clas para compartir la gestión y el control de la empresa.

La propuesta de la entidad asturiana parte, al igual que la presentada por el presidente de Clas, de la base de un desdoblamiento de la sociedad agraria de transformación en una sociedad limitada patrimonial -que agruparía a la totalidad de los socios- y en una cooperativa formada exclusivamente por los ganaderos activos. Un proyecto sobre el que, de momento, la dirección de Clas no se ha pronunciado.