Nacen las facultades de Bolonia

Economía y Empresa, Formación del Profesorado y Educación y la Escuela Politécnica de Gijón suman 11.144 alumnos Aprobada la fusión de ocho centros en tres con 35 votos a favor y 5 en contra

EVA MONTESOVIEDO.
Vicente Gotor y Julio Antonio González, ayer. ::
                             MARIO ROJAS/
Vicente Gotor y Julio Antonio González, ayer. :: MARIO ROJAS

Al final, los silencios se impusieron sobre las voces. El Consejo de Gobierno de la Universidad de Oviedo proporcionó ayer la carta de presentación pública a los tres nuevos centros que nacen con el marchamo de Bolonia: la Facultad de Economía y Empresa, la de Formación del Profesorado y Educación, y la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón. Y lo hizo sin unanimidad, pero con una abultada mayoría de 35 votos a favor, 5 en contra y 2 abstenciones, resultado que ahoga las protestas que acompañaron durante los últimos meses el proceso de fusión de centros que llevó a cabo el equipo rectoral. «Se votaron los tres proyectos por separado, pero voto arriba, voto abajo, arrojaron un resultado similar», explicó el rector, Vicente Gotor, quien calificó la reunión de «muy correcta», quizá temeroso de que se hubiera podido repetir el cúmulo de críticas que tuvo que escuchar en el Claustro.

Pero, de alguna manera, el resultado del Consejo de Gobierno -órgano que refleja sin lugar a dudas la mayoría del 63% con que Gotor ganó las elecciones rectorales- respalda la tesis defendida por el vicerrector de Profesorado, Centros y Departamentos, Julio Antonio González, quien ayer volvió a mantener que «la mayoría está de acuerdo con el reagrupamiento de centros». Pero esa mayoría se mantuvo silenciosa mientras los críticos alzaban bien alta la voz. Incluso ayer mismo, cuando el presidente del Consejo de Estudiantes calificó de «terapia de grupo» la inoperante sesión del Claustro de la pasada semana o ante el voto particular emitido por Paz de Andrés.

Los tres nuevos centros reagrupan un total de ocho de las existentes facultades y escuelas, y aglutinarán a 11.144 estudiantes el próximo curso, repartidos entre los 5.095 de la Politécnica, los 3.841 de Economía y Empresa y los 2.208 de Educación. Pero cada proceso vivió su propio problema. La Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, que agrupa a las de Ingeniería Técnica Industrial, Ingeniería Técnica Informática y la propia Politécnica, ha propiciado, incluso, la dimisión del equipo directivo de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial. Dimisión que hasta el momento no había sido aceptada por el rector, pero que ayer Vicente Gotor avanzó que ya ha tomado en consideración. «En enero, nadie que no quiera seguir va a hacerlo», afirmó, en referencia a Joaquín Mateos.

En la creación de la Facultad de Economía y Empresa, producto de la actual de Económicas y las escuelas de Empresariales y Relaciones Laborales, la voz discrepante, pero no dimisionaria, corrió a cargo del director de esta última, Luis Antonio Fernández Villazón, quien rechazó el carácter económico que el nuevo centro le infería a una titulación más social. Y tampoco fue ajena a la polémica la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, que reprodujo las viejas fricciones entre Magisterio y Ciencias de la Educación. En este caso, Pedagogía pedía el nombre de Facultad de Educación. Pero ninguna de las protestas fue recogida.

A partir de ahora, queda lo peor: poner de acuerdo a equipos directivos de centros diferentes para elaborar un plan docente común que, probablemente, ninguno vaya a ejecutar. El 1 de julio tiene que haber nuevo centro y nuevo director. Puede ser de consenso, a propuesta de los centros creados, o designado por el rector. «Para eso faltan seis meses», pospuso Gotor.

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