«Yo no hubiera estucado Abamia»

El experto considera que fue «un error» contraponer el valor de la arquitectura moderna a la histórica en la iglesia de Corao Salvador Tarragó Arquitecto

ANA MORIYÓNCANGAS DE ONÍS.
Salvador Tarragó, a las puertas del Ayuntamiento cangués. ::
                             N. A./
Salvador Tarragó, a las puertas del Ayuntamiento cangués. :: N. A.

Salvador Tarragó es doctor en Arquitectura y Director del Master de Restauración de Monumentos de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña pero conoció el caso de la iglesia de Abamia casi por casualidad. Sin embargo, no le ha dejado indiferente y anteayer ofrecía una conferencia en Corao bajo el título 'Formas de intervención en el Patrimonio construido: el caso de Santa Eulalia de Abamia'.

-¿Cuál fue su primera impresión cuando vio la nueva imagen de la iglesia de Abamia?

-Que era un verdadero fantasma arquitectónico, aunque al ver la memoria del proyecto en el que el arquitecto (Jesús Puras) dice que va a ensabanar Abamia comprendí que había conseguido su objetivo.

-¿Cuál ha sido el error?

-Estoy seguro de que el autor del proyecto es muy bueno en obra nueva, pero en Abamia cometió el error de contraponer el valor de la arquitectura moderna a la histórica, sin otorgarle el suficiente respeto a ésta. Fue una valentía por su parte colocar ventanas con cristales tan agresivos, bolardos y cubos alrededor de los tejos, instalar una puerta moderna cuando la que había era de castaño y estaba bastante bien conservada, empedrar la carretera... Aunque todo esto son problemas menores frente al impacto que tiene el recubrimiento total de la fachada.

-El estucado es, sin duda, la parte del proyecto que ha generado más polémica.

-El estucado es discutible, pero el verdadero problema es que se aplicó encima de una base irregular que hace que la obra sea un mal ejemplo de ejecución, no sólo de material sino también de concepto, porque han quedado bultos que no quedarían si el estucado se hubiera aplicado en una superficie homogénea y lisa.

-Hay expertos que defienden el estucado para impermeabilizar el edificio y proteger las pinturas. ¿Está de acuerdo con ese criterio?

-La aplicación del estuco en cada caso hay que valorarlo en función de la naturaleza completa del estado de la obra. Si se hubiera preparado la pared para alisarla, su aplicación tendría una justificación o, al menos, no generaría este mal ejemplo de la obra. El criterio de estucar el muro para proteger las pinturas lo utiliza el mismo arquitecto en Santo Adriano de Tuñón. Sin embargo, allí resuelve el problema perfectamente con piedra vista y revistiendo con estuco respetando las partes más antiguas. Se ve que aprendió de la critica que se le hizo en Abamia. Aunque también años antes, en Santa María de Villaverde, donde obtuvo el premio Europa Nostra, aplicó el estucado en los muros laterales con cierto criterio. No sé por qué quiso 'ensabanar' Abamia.

-Dice que el estucado bien aplicado es discutible. ¿Usted lo hubiera hecho?

-Como especialista en restauración no hubiera estucado el edificio, hubiera rejuntado las junta y dejado la piedra vista, utilizando otros tratamientos para que no entrara humedad y permitiera respirar el edifico.

-Durante su conferencia en Corao hizo una reflexión general sobre las formas de intervención en el patrimonio y, concretamente en la iglesia de Abamia. ¿Seguirá vinculado a este proyecto?

-La Asociación Cultural de Abamia me ha encargado un peritaje de la obra así que, por lo menos, estaré vinculado a este proyecto unos cinco o seis meses más. Además, les he ofrecido nuestra ayuda y apoyo desde la Asociación SOS Monuments, de la que soy vicepresidente.