«Será difícil que Asturias almacene CO2»

«En el Instituto Geológico y Minero tenemos unas 40 zonas con posibilidades y ahora hay que estudiarlas en detalle» Nemesio Heredia Carballo Investigador del Instituto Geológico y Minero

ENRIQUE ARENASGIJÓN.
El investigador del Instituto Geológico y Minero Nemesio Heredia, durante la entrevista. ::
                             LUIS SEVILLA/
El investigador del Instituto Geológico y Minero Nemesio Heredia, durante la entrevista. :: LUIS SEVILLA

Científicos coordinados por el Instituto Geológico y Minero de España trabajan a toda prisa para buscar zonas donde poder almacenar CO2 en el subsuelo y Nemesio Heredia (Gijón, 1959) dirige un proyecto para buscar posibles almacenes en el norte del país. También forma parte del comité de expertos que el próximo mes de febrero hará pública la relación de estos emplazamientos. Serán alrededor de 40 y, por lo que se sabe hasta el momento, Asturias no está entre las regiones favoritas para poner en marcha uno de ellos.

-¿Por qué Asturias no tiene buenas condiciones para el almacenamiento de CO2?

-El problema de Asturias, y de España en general, es que no tiene grandes yacimientos explotados de petróleo y gas, que son los mejores sitios para almacenar el CO2. Además la mayor parte de nuestra región contiene rocas del Paleozoico que han sufrido importantes deformaciones. Las rocas menos deformadas después de procesos geológicos importantes se encuentran en una pequeña franja, cerca de la costa del Principado. Como se trata de poner en servicio depósitos de CO2 cuanto antes vamos a elegir zonas donde la geología sea más sencilla, donde sabemos que sí puede haber buenos reservorios. Será difícil que aquí se pueda almacenar CO2 y en zonas próximas hay otros sitios mejores.

-¿Por ejemplo?

-En Cantabria, concretamente al sur de la sierra de Cabuérniga, y en el País Vasco. También en el norte de Burgos, León y Palencia, en depósitos cenozoicos. También tiene interés la parte central de la cuenca del Duero.

-¿O sea, que lo lógico es que nuestro CO2 vaya a parar a esas zonas?

-Lo más probable, porque además estaría dentro del radio de 300 kilómetros establecido entre la zona de producción de CO2 y la zona en la que se almacenará. Lo lógico es que el traslado se haga por gasoducto.

-¿Qué zonas son las mejores en el Principado?

-La mejor es la que se llama depresión mesozoica de Asturias, que va desde Gijón, pasando por Villaviciosa, hasta Ribadesella. No tiene, a priori, muy buenas rocas para lograr un almacén, pero la zona posee un sello muy bueno, como las rocas permo-triásicas que cubren el yacimiento de carbón de La Camocha.

-¿Puede almacenar la mina de La Camocha?

-La Camocha tiene un buen sello y capas de carbón, pero una mina no es el mejor sitio. En capas de carbón, el CO2 ha dado problemas, como pudieron comprobar los alemanes en la cuenca del Rhur. Nuestras cuencas carboníferas están muy deformadas, tienen muchísimas fallas y fracturas por todos lados.

-Hunosa, sin embargo, ha conseguido una concesión para buscar durante un año zonas de almacenamiento en su dominio minero. ¿Qué opina?

-Que les va a resultar difícil lograr algo positivo, pero les deseo toda la suerte del mundo. Lo veo complicado por el tipo de rocas y lo complicada que es la estructura y, aunque va a ser difícil y costoso, entiendo que quieran intentarlo ya que puede haber sorpresas y en Asturias, además, se producen muchas emisiones de CO2.

-¿Cuánto tiempo pasará hasta que podamos empezar a meter gas en el subsuelo?

-Esa es la pregunta del millón, pero ya hay empresas trabajando en las zonas más favorables. Yo espero que en cinco años a partir de ahora, como muy tarde, tengamos ya una primera experiencia de inyección. Eso sería lo ideal y, tal como están las cosas, no deberíamos esperar más. Pero todo dependerá de la inversión que se haga.

-¿Quién deberá hacerla?

-El Estado y las industrias contaminantes tendrán que llegar a un acuerdo. Es una negociación. A partir de este punto el Estado dará una concesión para que las empresas exploten esa zona y cobren por meter ahí el gas o metan el suyo propio. De todas formas, aún son sólo suposiciones y no está nada decidido.

40 zonas

-¿Qué decidieron en la última reunión de expertos?

-Estamos ya en la recta final y esperamos poder presentar los resultados el próximo mes de febrero. Tenemos unas 40 zonas con posibilidades y ahora hay que estudiarlas en detalle. Hemos establecido los criterios que se han utilizado para evaluarlas. Si encontramos una zona muy buena, aunque alejada, es posible que partir de ese momento se tengan que establecer allí las industrias contaminantes y se convierta en un polo de atracción para esas industrias. Además, el CO2, una vez almacenado subterráneamente, no es problemático.

-¿Cómo funciona el sistema para desprendernos del CO2?

-Hay tres patas. La primera es la denominada captura, que es cómo se recoge en los grandes centros de emisión. Quienes contaminan son las grandes centrales eléctricas, las petroquímicas, las siderúrgicas, los grandes centros que queman combustibles fósiles. En la actualidad, hay diferentes instituciones que están estudiando la tecnología de la captura.

-La segunda es el enterramiento, que es lo que usted está estudiando ahora.

-Efectivamente, se trata de buscar un sitio donde se pueda meter para que no vuelva. Tiene que estar en un estado que se llama supercrítico, es decir, prácticamente líquido, y dependiendo de las variantes geotérmicas debería estar a más de 800 metros de profundidad.

-¿Cómo será el transporte?

-Lo normal es que vaya en un gasoducto y lo que hacemos es buscar que los reservorios donde tenga que meterse el CO2 estén lo más cerca posible de los centros emisores. Normalmente éstos se encuentran cerca de las cuencas carboníferas y suelen ser malas zonas para el almacenamiento.

-¿El mar?

-Es el mejor sitio, pero no lo estamos estudiando porque la investigación en ese terreno es muy cara.

-¿Fue Copenhague una gran decepción?

-Yo no esperaba mucho porque la UE estaba dispuesta a reducir más, pero los americanos y China tienen muchos intereses. Las centrales chinas son muy contaminantes y los lobbys energéticos son muy potentes en EE UU. De todas formas es muy importante concienciarse para contaminar menos.