Seguimiento masivo de la huelga en la concertada

El paro de los profesores se vio reforzado por la decisión de muchos padres de no llevar a sus hijos al colegio Los sindicatos lo cifran en un 85% y el Principado lo rebaja al 30%

Gijón. Escasos alumnos, en el patio del Corazón de María. ::                             L. SEVILLA/
Gijón. Escasos alumnos, en el patio del Corazón de María. :: L. SEVILLA

La primera huelga en dos décadas en la enseñanza concertada concitó ayer un seguimiento mayoritario en las aulas asturianas. El intenso trabajo de información que, en los días previos, llevaron a cabo las cinco centrales sindicales convocantes -FETE-UGT, CC OO, Otecas, USO y FSIE- se tradujo ayer en una ausencia masiva de los profesores de los más de sesenta colegios concertados de la región. En la mayoría de los centros, tal y como confirmaron a EL COMERCIO los propios directores, el paro «no llegó al cien por cien, pero ha sido mayoritario». Los sindicatos le pusieron cifras a última hora de la tarde: el seguimiento fue del 85% entre los trabajadores convocados, excluyendo al 25% que cubrió los servicios mínimos. «Cerca de 2.000 de los 2.500 profesores afectados ha respondido a la convocatoria», puntualizó Juan Luis Barrera, de Otecas, el sindicato mayoritario en la concertada.

No obstante, el balance de la Consejería de Educación y Ciencia distó, y mucho, de las cifras aportadas por los sindicatos. «Según los datos recabados, el seguimiento de la huelga celebrada en la red de enseñanza concertada ha alcanzado a un 30% del personal convocado», informó el Principado poco antes de las tres de la tarde.

Al plante de los profesores ante la negativa de la consejería a aceptar sus reivindicaciones respecto a plantilla, retribuciones y atención a alumnos de necesidades específicas se sumó la respuesta de los padres. Fueron mayoría los que optaron por no llevar a sus hijos a clase. Así, en muchos centros, la asistencia quedó en porcentajes cercanos al 10%. En otros, incluso inferiores. Fue el caso del colegio Corazón de María de Gijón, que ayer sólo recibió al 5% del alumnado. Y, como ocurrió en tantos otros centros, la mayoría fueron alumnos de Infantil y Primaria «que vienen porque los padres no tienen con quién dejarlos. De hecho, el cien por cien se han quedado al comedor», explicó el director, Alfredo García.

Y mientras eso ocurría en las aulas, en la calle eran más de quinientos los profesores que escenificaron su malestar por ser «los peor pagados de toda España, los únicos que no cobramos la paga de antigüedad y los que soportamos una de las menores ratio de plantilla del país» concentrándose ante la sede del Gobierno regional.

Valledor, en la protesta

Allí estaban, compartiendo consignas y pancartas a pesar de su distinto signo político, el ex diputado de IU Francisco Javier García Valledor y el diputado del PP Emilio Pérez Cueva. Los dos profesores de la enseñanza concertada -Pérez Cueva en excedencia- abogaron porque desde la consejería se cumpla la propuesta -aprobada por unanimidad en la Junta- que presentó el 26 de junio de 2008 el propio Valledor. En ella se daba amparo «a todo lo que pedimos hoy aquí». El ahora profesor de Geografía, Historia y Arte en el colegio de las Ursulinas de Gijón resaltó que «mientras las leyes amparen a la enseñanza concertada, hay que reclamar las mismas condiciones para sus trabajadores» que para los de la pública.

El que fuera director del colegio San Esteban de Pravia, el popular Pérez Cueva, recordó que los salarios de la concertada son «un 18% inferiores» y aseguró que lo que ayer se pedía frente a Presidencia tenía más que ver con la «dignidad de los trabajadores». El problema, según el diputado, es que «no hay ninguna voluntad de diálogo». «Hemos tenido muy mala suerte con este consejero, siempre hemos sido los últimos de España en todo», insistió.

Junto a ellos, alrededor de 500 personas coreaban consignas como: 'Menos zancadilla y más plantilla' o '10 años de transferencias, 10 años de incompetencias'.

Goyo Canteli, profesor de los Padres Escolapios en Ciudad Naranco, relató cómo él y sus compañeros de la enseñanza concertada vienen trabajando con «resignación y supliendo la falta de recursos a base de echar horas». «Hay alumnos con más recursos que la propia escuela», bromeó.

Tras casi una hora gritando y haciendo sonar silbatos, lo que debía haber quedado en una concentración acabó en una manifestación no permitida que cortó durante durante casi 30 minutos el acceso a la calle Uría por Marqués de Santa Cruz y, más tarde, la calle de Argüelles a la altura del teatro Campoamor. Los sindicatos, que se congratulaban de la repercusión y lo bien que estaban saliendo las cosas, no fueron los instigadores, sino que -como más tarde se indicaría a la Policía Nacional- «fue algo espontáneo». No pasó a mayores, y tras hacer acto de presencia tres dotaciones de la Policía Nacional con equipación antidisturbios, conversaciones entre Policía y miembros del sindicato Otecas dieron por terminada la inesperada marcha.

Los colegios concertados -centros privados, pero financiados con fondos públicos- cuentan con 31.638 alumnos, un 26% del total, y unos 2.500 profesores. La dotación que el Principado asigna a esta red es inferior al 12% del presupuesto de Educación para la enseñanza no universitaria.