Cierre con fuego para Chupa Chups

Los trabajadores que aún quedaban en la fábrica, menos de un centenar, continuaron realizando sus labores hasta hoy en la única línea de producción que quedaba en marcha

MIGUEL ROJO

Después de 53 años de actividad, la fábrica de Chupa Chups ya ha cerrado sus puertas. Los trabajadores que aún quedaban en la fábrica, menos de un centenar, continuaron realizando sus labores hasta hoy en la única línea de producción que quedaba en marcha. A la salida de su último turno de mañana, varios de ellos quemaron sus trajes de faena en señal de protesta. Un muñeco vestido de operario decora el acceso a la fábrica, y un montón de zapatos cuelgan de los cables del entorno de la factoría. Los tiraron también los trabajadores, conscientes de que no los van a necesitar más. Villamayor, la localidad piloñesa que queda ahora huérfana de su principal sustento económico, amanecía estos días cubierta de esquelas que lamentaban la muerte de la factoría creada por Enric Bernat a mediados del siglo pasado. Miles de piloñeses trabajaron o tuvieron un familiar que trabajó en Chupa Chups, y tan sólo unos pocos -alrededor de una decena- seguirán vinculados a la firma que ahora dirige la multinacional italo-holandesa Perfetti Van Melle, en un nuevo puesto de trabajo en la planta que tienen en Cataluña, que es la que absorbe la carga de trabajo de la asturiana que ahora se cierra. Piloña se queda sin uno de sus símbolos, el caramelo con palo que fue inventado en esa misma fábrica y que llegó a conquistar el mundo.

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