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Adiós al dialectólogo de los bables

Cultura

Adiós al dialectólogo de los bables

Muere en Oviedo a los 94 años el catedrático Jesús Neira, defensor de la pluralidad lingüística asturiana

04.02.11 - 03:09 -
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Se fue a los 94 años. Jesús Neira, catedrático emérito de Dialectología de la Universidad de Oviedo, falleció el miércoles por la noche en la capital asturiana dejando como legado una vida dedicada al estudio de los bables de Asturias, que no del asturiano. Nunca aceptó Neira que en Asturias exista una lengua única y siempre rechazó su estandarización académica. Y esa postura, que siempre defendió con firmeza absoluta, le trajo más de un disgusto.
Neira, lenense de 1916, siempre tuvo un amor desmedido por las palabras. Gran admirador de Machado, se formó primero como maestro y más tarde como filológo en la Universidad de Oviedo y se doctoró cuando los cincuenta daban sus primeros pasos en Madrid con una tesis sobre el habla de Lena, su concejo. A Madrid solo fue a leer su tesis porque, entonces, en Oviedo no se podía. Pero volvió a casa y de la Escuela de Magisterio en la que daba clases dio el salto de la mano de Emilio Alarcos a la Facultad de Filología. Siempre le unió una gran amistad con el lingüista y su mujer, Josefina Martínez, que ayer solo tenía palabras de cariño para Neira: «Era cum laude como amigo, como sabio y como hombre».
Como sabio, su obra, a decir de Martínez, marca un norte para los dialectólogos. «Tenía una cabeza prodigiosa, era un hombre de muchos saberes siempre fiel al compromiso con su tierra y sus lenguas», explica Martínez. «Su obra ahí queda, es el Norte para todos los filológos y sobre todo para los dialectólogos», añade.
Josefina Martínez trabajó junto a él en la Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo y conocía a la perfección ese «compromiso con la verdad» al que ayer se referían también algunos de sus compañeros de viaje vital. Entre ellos, Lola Lucio y Juan Benito Argüelles. Y es que en su tarea como investigador siempre defendió la pluralidad lingüística de Asturias. «Era un sabio, una persona buena y muy libre en sus opiniones intelectuales y eso hizo que tuviera problemas a la hora de exponer sus opiniones sobre los bables. Él era contrario a que se unificaran en un asturiano falso de academia, consideraba que las lenguas no se podían hacer en un laboratorio», recuerda Lola Lucio. Y así lo dejó claro en sus obras, 'El habla de Lena', 'El bable. Estructura e historia', 'Bables y castellano' y el 'Diccionario de los bables de Asturias', que firmó junto a su esposa, Rosario Piñeiro.
Ese compromiso al que aludía Lucio le llevó a formar junto a amigos como Emilio Alarcos, Josefina Martínez, Juan Benito Argüelles, Gustavo Bueno y Modesto González Cobas, entre otros, la asociación Amigos de los Bables. «Recuerdo que acuñamos una frase que era 'que florezcan los cien bables'», indica Gustavo Bueno, para recordar cómo en los ochenta trataron de contrarrestar el movimiento que apostaba por la cooficialidad del asturiano con diferentes actividades y reuniones con representantes políticos. «A mí me llegaron incluso a amenazar de muerte», rememora Gustavo Bueno, que conoció a Neira en los sesenta, cuando acababa de llegar a Oviedo.
La lingüística fue su vida. Porque, pese a su oposición a la unificación del asturiano, siempre se mantuvo muy al margen de la política. Eso al menos sostienen quienes le conocieron, esos que coinciden a la hora de otorgarle «una gran claridad de juicio». «Era un hombre muy trabajador, una mente clara», señala Gustavo Bueno.
Su vida la pasó entre libros, en la Facultad de Filología hasta su jubilación y en su casa de Oviedo, donde cuando ya en los últimos años le fallaba la vista decía tener ocho ojos, «los suyos, los de su mujer y los de sus hijos», en palabras de Josefina Martínez. Esos ojos que hoy lloran su muerte vieron a un hombre «lúcido» hasta el último momento, que «estuvo pensando y trabajando hasta el último día» y que se marchó casi sin hacer ruido.
Ayer, en la Universidad lloraban muchos su pérdida. El rector, Vicente Gotor, aseguró que su muerte deja un profundo vacío en la Universidad. «Maestro de lingüistas, Jesús Neira ha sabido transmitir a generaciones de discípulos los valores de un gran investigador», señaló Gotor, quien recordó el homenaje que en 2009 le tributaron en la Universidad, el Ridea y la Real Academia Española.
La capilla ardiente instalada en el tanatorio de El Salvador recibió ayer la visita de un buen número de amigos. Su funeral se celebra hoy, a las doce del mediodía, en la iglesia de San Francisco de Asís de Oviedo. Posteriormente será enterrado en Pola de Lena.
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