Riopedre: "Yo no voy a ningún lado esposado ni escoltado por la Guardia Civil"

La tensión se dejó sentir en el reconocimiento médico al ex consejero y en la vista que decidía hoy su puesta en libertad

REDACCIÓNGIJÓN

La tensión se dejó sentir en el reconocimiento médico al exconsejero. "Yo no voy a ningún lado esposado ni escoltado por la Guardia Civil", llegó a decir José Luis Iglesias Riopedre visiblemente molesto por la situación que se vio obligado a afrontar el martes en la clínica que el Instituto de Medicina Legal tiene en el Palacio de Justicia de Gijón. El exconsejero de Educación era sometido a una revisión médica por parte de tres forenses a petición de la Fiscalía.

El informe médico descartó que su ya de por sí delicada salud haya sufrido algún cambio relevante en los 28 días transcurridos desde que se ordenó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Riopedre, de 71 años, sufre las consecuencias de haber padecido con anterioridad un infarto, una angina de pecho, tres by-pass y un marcapasos. Fumador de dos paquetes diarios de tabaco hasta 1989, también presenta insuficiencia respiratoria. Por prescripción médica debe tomar nueve pastillas al día. Además, padece diabetes, por lo que tiene que inyectarse insulina. El chequeo se alargó durante cerca de tres horas. En ese tiempo fue sometido a distintas pruebas, pero no a un electrocardiograma, procedimiento médico que, según pudo saber EL COMERCIO, rehusó.

El mismo grado de tensión se dejó sentir hoy entre su abogado, Sergio Herrero, y la fiscal en la vista que decidía la puesta en libertad de Riopedre. La defensa protestó por el hecho de que la juez instructora Ana López Pandiella, no admitiera ninguna de las pruebas que había solicitado. "Yo traté de defenderle a ciegas y pedí cuatro pruebas: comprobación de las cuentas abiertas y movimientos de los dos últimos años; que la brigada de delitos económicos realizara una investigación sobre indicios de enriquecimiento; que se comprobaran los movimientos de la cuenta con la que operaba habitualmente y un reconocimiento médico forense", recordó Herrero. A su juicio, estas pruebas podrían haber aclarado todo en 72 horas. "Pero sólo se le hicieron trece preguntas cuando le tomaron declaración y ninguna sirvió para conocer los hechos concretos de los delitos que se le imputaban", lamentó Herrero.

En cambio, la Fiscalía mantiene que Riopedre se enfrenta "a penas muy graves".