División de opiniones entre los primeros visitantes de Tito Bustillo

El Centro de Arte Rupestre abierto en Ribadesella encanta a unos y defrauda a otros

EVA SANROMÁNOVIEDO

Los primeros visitantes del recién inaugurado Centro de Interpretación de Tito Bustillo inspeccionaban esta mañana entre réplicas, recortes de periódicos y novedades tecnológicas ficticias la caverna descubierta por el grupo de montaña Torreblanca en 1968.

La progresiva reducción de las visitas al interior de la grandiosa gruta evidenciaba la necesidad de la apertura de un museo de iguales características. La inaccesibilidad a ciertas zonas de la pictórica caverna trajo consigo la casi exigencia de mostrar al mundo la riqueza que se escondía bajo el sótano de la tierra riosellana. Se creó con ese fin el imponente museo y con su apertura se inicia una nueva etapa, la de la adaptación a la exigente opinión pública.

Los caballos, los bisontes, los uros, los renos, las vulvas... las pequeñas cosas que han hecho grande Tito Bustillo han defraudado a algunos y han alegrado a otros. Los primeros no creen que la majestuosidad y la importancia real de la caverna esté reflejada en el recién abierto centro de interpretación. A los segundos no hay nada especial que les llame la atención, el museo de Tito Bustillo les parece, simplemente, «bonito».