"Todavía me quedan cuatro dedos"

El hostelero que ayer se amputó un dedo con un hacha en el Ayuntamiento de Avilés critica las trabas y atrasos en los trámites de apertura de su local

L. E. GONZÁLEZ IGLESIAS AVILÉS

Antonio S. M. sigue fuera de sí. Su dedo amputado es casi lo que menos le preocupa porque todo su dinero está invertido en un bar que lleva, según explica, nueve meses pendiente de resolver el trámite de reapertura. Ya no tiene liquidez pero sí "cuatro dedos" más que no dudaría en cercenar si siguen sin hacerle caso.

Este vecino de Avilés saltó ayer a los titulares de la prensa al cercenarse con un hacha la falange del dedo índice de su mano izquierda en el Ayuntamiento de Avilés al no ser atendido por el concejal de Urbanismo. No era la primera vez que acudía al Consistorio a interesarse por la marcha del expediente de reapertura de un local de copas de Sabugo. Afirma que estaba allí "cada dos por tres" pero no recibía más que "excusas y largas". Tras acometer las reformas necesarias y gestionar el cambio de titularidad en la gerencia del bar, Antonio S.M. quería abrir cuanto antes. Asegura que verificar las obras del local sólo llevaría unos "15 minutos" y él lleva inmerso en este proceso varios meses.

Su paciencia pero, sobre todo, su bolsillo ya no dan para más. Estima que ha gastado unos 35.000 euros, no tiene ingresos y él sólo quiere "que me dejen trabajar".

La cuestión es que su desesperada mutilación parecer haber acelerado los trámites. Hoy mismo, el concejal de Urbanismo, Luis Ramón Fernández Huerga, ha recibido a la esposa del hostelero y le ha prometido que en los próximos días verificarán las reformas y podrán abrir el negocio.

A la espera de que Antonio S. M. pueda hacerlo, éste sólo lamenta que haya tenido que llegar a este punto para que "sean todos tan buenos" y se ríe, no sin cierto resquemor, de que el funcionario ante el que se cortó el dedo, "ése que tantas veces había tirado delante de mí los papeles y me había echado de allí sin darme solución alguna", ha cogido la baja por la impresión de la escena vivida ayer.