Los indignados ocupan un edificio en Oviedo

El 15M celebra su 'cumplemeses' con la ocupación de un edificio

ALEJANDRO CARANTOÑAOVIEDO

Seis meses después de que el 15 M naciera como tal, seis meses después de aquella manifestación en la Puerta del Sol que desembocó en un movimiento de entidad incierta e indignación concentrada, ayer se celebró su particular cumplemeses en la Plaza de la Escandalera. Y, para rematarlo, a su término un grupo de jóvenes ocupó las antiguas dependencias de Sanidad, en la calle General Elorza.

«Seguimos indignados, todo sigue igual. Solo existen esclavos de la banca», contaba Pablo Iglesias («Pon solo Pablo, que con ese nombre...», bromeaba), uno de los jóvenes que participó en la concentración. Mientras que, a pocos metros, se desarrollaba la tercera función de 'La flauta mágica' en el Teatro Campoamor, frente al edificio Cajastur de la céntrica plaza ovetense se dieron cita varias decenas de personas, entre ellas un buen número de curiosos, esquivos a las cámaras.

No era el caso de José María Álvarez, de traje («¿Por qué no?»), que se acercaba por primera vez a la Escandalera «por una mezcla de curiosidad y compromiso. Me movió que leí que el movimiento 15M pasaba a la acción. Quiero ver si ha salido alguna idea nueva».

En cuanto a los cambios que se han producido en el mapa electoral desde las elecciones regionales, el pasado 22 de mayo, Iglesias es claro: «Nada ha cambiado». Equo, por ejemplo, que ha emergido como fuerza nacional con alguna posibilidad de obtener representación en el Congreso, es «más de lo mismo», señaló Iglesias.

Iglesias se negaba a hacer valoraciones sobre la posibilidad de un futuro político consolidado, porque, en línea con el espíritu asambleario del movimiento, se limitó a decir que «eso no lo sé ni yo ni nadie». Jorge Fernández, por su lado, asoció el descenso en el número de asistentes con resopecto al nacimiento del nacimiento a una «decantación» y la desaparición de «algunos elementos oportunistas». No obstante, concluyó que la «posibilidad de formar un partido no es ni debe ser una opción».