El PP propone trabajos a la comunidad en la Ordenanza de Convivencia

La filosofía del grupo en la redacción de esta norma responde a la "no prohibición, no al 'botellódromo' y sí a la concienciación y la educación"

EUROPA PRESS , GIJÓN

La portavoz del grupo municipal popular en el Ayuntamiento de Gijón y PP gijónés, Pilar Fernández Pardo, ha defendido una Ordenanza de Convivencia que no regule solo el 'botellón' y que establezca derechos, sino que también imponga deberes a los ciudadanos e, incluso, sanciones que puedan ser sustituidas por trabajos a la comunidad. Ha indicado que, aunque no son partidarios de prohibir el 'botellón', éste debe regularse y abordarse desde una visión multidisciplinar, como el Plan Municipal de Drogas.

Así lo ha indicado en rueda de prensa en la sede del PP gijonés, en la que ha indicado que se tomaría de referencia el documento base de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) pero ajustado a la ciudad. Pardo ha estado acompañada, asimismo, del vicepresidente de Nuevas Generaciones (NNGG) en la ciudad, Andrés Ruiz, y el coordinador de drogodependencias en la comisión de Sanidad del partido, Eduardo Carreño.

Ruiz, por su parte, que será el representante juvenil del PP en la Comisión de Seguimiento que trabaja en el diseño de la Ordenanza, ha adelantado que están dispuestos a ceder en algunos aspectos si otros ceden, pero a partir de tres líneas básicas: la no prohibición, no al 'botellódromo' y sí a la concienciación y la educación.

Ha aludido a que el tema es más complejo que el 'botellón' y ha señalado que el ocio nocturno genera dos problemas básicos, la limpieza y la inseguridad ciudadana. Ha recalcado, además, que en estos momentos ya hay normativas, como la de limpieza o ruidos, que no se cumplen, por lo que ha instado al Ayuntamiento a modificarlas en lo que sea necesario o a dotarlas de efectivos suficientes para hacerlas cumplir. También ha urgido a elevar la edad de consumo y compra de alcohol a los 18 años.

Para él, una ordenanza no va a hacer cambiar una realidad social como es el 'botellón' por muy restrictiva que sea y ha incidido en que no se puede maquillar ni apartarla de la sociedad con 'botellódromos'. Ha apostado por la concienciación y la educación empezando por las escuelas y las familias, así como con el desarrollo de acciones dentro del Plan Municipal de Drogas llevadas a cabo por técnicos municipales o gente formada por ellos, sin dejar de lado la colaboración contras entidades públicas o privadas.

Carreño, por su parte, médico especialista en drogodependencias, ha remarcado que la forma de consumo de alcohol es más perjudicial para la salud al hacer 'botellón' y afecta más a las mujeres que a los hombres. El camino, a su juicio, es concienciar del daño como se fue haciendo con la Ley Antitabaco antes de aplicar las restricciones.

Ha defendido la existencia de un Plan Municipal de Drogas, con una oficina de coordinación en la que estén todos los colectivos y grupos que pudieran tener representación, como asociaciones juveniles, grupos políticos y otros. Este estaría dividido en cuatro pilares: programas de investigación e información; prevención; formación; y tratamiento y reinserción. Además de en colegios e institutos, no descartan intervenciones con mediadores en zonas de ocio, pero estos deberán tener la formación requerida.

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