Un instituto de Gijón pide permiso a los padres para «corregir» con «contacto físico»

Las familias deben autorizar «la realización de registros» a sus hijos como requisito para que participen en actividades como la Semana Blanca

AZAHARA VILLACORTAGIJÓN

Mandar a los chicos una semana a esquiar a Andorra puede parecer un buen plan en caso de que uno pueda permitírselo. Eso es lo que propone la Semana Blanca 2013 organizada entre los próximos 27 de enero y 2 de febrero por el Instituto de Educación Secundaria (IES) Nº 1 de Gijón, al que asisten cerca de 1.700 alumnos de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional.

El problema para algunas familias se presentó cuando se encontraron con la circular remitida por el Departamento de Actividades Complementarias y Extraescolares del centro en la que se requiere a los padres y las madres su autorización para que los estudiantes puedan participar en el viaje.

En concreto, el documento, en el que se recuerda es que «las actividades extraescolares no son obligatorias», les pide que autoricen «expresamente» tres puntos que, para algunos progenitores, resultan «intolerables».

El primero consiste en que madres y padres deben dar el visto bueno con sus firmas a «la realización de registros del alumno y de sus propiedades», cacheos que podrán ser realizados «por el profesorado o por la autoridad o el sistema de control pertinente», mientras que el segundo insta a las familias a que se hagan responsables de los «daños y perjuicios causados por el alumno en visitas a museos, tiendas, hoteles, autobuses o similares», además de a asumir «los gastos de su posible retorno anticipado».

Pero es la tercera de las autorizaciones la que ha generado más polémica, puesto que defiende que «el deber y el derecho de corrección del profesorado pueda hacer necesario el contacto físico y verbal proporcional al hecho». Ymatiza:«En particular, en casos de acoso escolar o agresión, peligro inminente o incitación a situaciones intolerantes, violentas o peligrosas».

Esa «corrección» de tipo físico a la que alude la circular, que ya ha motivado las quejas de algunas familias, resulta «excesiva», incluso, para Francisco Alonso, portavoz de la Asociación de Directivos de Enseñanzas Medias, que, sin embargo, sabe que ya son muchos los institutos asturianos que requieren la aprobación de padres y madres para realizar registros a sus hijos e hijas.

«Es una práctica habitual, por ejemplo, en los viajes de estudios, en los que se trata de evitar males mayores en el caso de que lleven bebida o algo de droga», cuenta Alonso, que recuerda que «cada profesor es responsable de la actividad extraescolar que organiza».

Esa «enorme responsabilidad» que asumen los docentes cuando traspasan las puertas de los centros educativos junto a los estudiantes es también el argumento de peso que emplea del director del IES Nº 1, Julián Dizy, para justificar el plácet que requiere el instituto para que los alumnos de ESO participen en la Semana Blanca 2013. «En actividades como esa, un profesor deja de ser profesor y pasa a ser tutor de esos menores de edad. Ytodas las sentencias establecen que debe actuar con la diligencia de un buen padre de familia», puntualiza.

Dizy está decidido a que el mayor centro educativo de Asturias sea conocido «por su rigor, su seguridad y su disciplina». Y, por esa misma razón, ha sido uno de los pioneros en colocar cámaras de seguridad en sus cuatro edificios.

Cada vez menos voluntarios

«Cámaras cuyas imágenes son consultadas, sobre todo, por el propio alumnado y las familias» y que ya han permitido esclarecer varios robos, además de comprobar cómo un estudiante se autolesionaba y no sufría agresiones, como sostenían sus padres».

Precisamente a ellos están dirigidas las instrucciones, zanja. «A que reflexionen y valoren a lo que se arriesgan los profesores. A que entiendan que, si sus hijos destrozan la habitación del hotel, la pagan ellos. No la paga el instituto».

Menores como los de otro centro gijonés que decidieron hacer balconing durante su viaje de estudios, lo que obligó a interrumpirlo. O a los que se les puede ocurrir cruzar la frontera con Francia con unos porros, «como ya ha pasado».

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