Doscientos vehículos dañados tras el encendido del horno de Arcelor

La Comisaría de Policía recibe un aluvión de denuncias por la corrosión de carrocerías enTremañes, Pumarín, Nuevo Gijón y La Calzada

OLAYA SUÁREZGIJÓN
Doscientos vehículos dañados tras el encendido del horno de Arcelor

Unos 200 vehículos afectados en Tremañes, Pumarín, La Calzada, Porceyo y Nuevo Gijón. La Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía ha recibido en los últimos días un aluvión de denuncias debido a los daños ocasionados por partículas corrosivas en la madrugada del 17 de enero, la misma en la que se procedió al encendido del horno B de ArcelorMittal después de siete meses detenido.

Según los investigadores, las partículas emanadas por la chimenea de la factoría de Veriña, arrastradas por la intensa lluvia, generaron una combinación corrosiva que motivó que al menos dos centenares de vehículos que se encontraban estacionados en la calle en los barrios y parroquias próximos hayan empezado a oxidarse.

Pero no son sólo turismos los perjudicados. También los están ventanas, farolas, persianas de establecimientos, techos metálicos... Los efectos podrían haber llegado a notarse a más de cinco kilómetros de distancia de la compañía. Una de las zonas más perjudicadas es la parroquia de Tremañes, donde la asociación de vecinos prevé presentar una demanda conjunta. Hasta el momento, han sido los propios afectados los que desde hace diez días se encuentran inmersos en un periplo para reclamar los daños. «Tenemos los dos coches para tirar, porque esto no es sólo cosa de volver a pintarlo. Según los mecánicos, en dos años la chapa estará completamente oxidada», lamenta Carmen Martínez, una de las afectadas, vecina de Tremañes.

La mujer relata que se percataron de lo ocurrido al día siguiente, cuando se dispusieron a coger el coche estacionado en la calle Marruecos para irse de fin de semana. «Notamos que estaba todo como embadurnado con manchitas pequeñas de color marrón. En el color blanco se nota más, en los oscuros hay que pasar la manos para notar la chapa rugosa, por eso habrá mucha gente que todavía no sabe que está perjudicada», apunta.

«Pequeñas explosiones»

Jorge García estaba trabajando la madruga del incidente en el polígono de Bankunión cuando empezó a escuchar «pequeñas explosiones». «Al principio pensamos que eran voladores de una fiesta, pero luego ya nos dimos cuenta de que procedían del horno que estaban encendiendo», relata. Cuando se dispuso a coger su coche para regresar a casa ya notó «que la chapa estaba como salpicada». Y«según pasan los días va estando muchísimo peor», dice.

La Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía ha recibido hasta el momento cerca de 200 denuncias. «El día que fuimos había una cola larguísima por el mismo tema», comenta uno de los denunciantes. Además de ponerlo en conocimiento de las compañías aseguradoras, muchos de los propietarios de automóviles dañados por la lluvia ácida acudieron a las instalaciones de la factoría para presentar la reclamación pertinente. «Nos dieron a rellenar una hoja, pero no nos dieron explicación alguna», cuentan.

La Policía Científica trabaja intensamente en el asunto y ha recogido muestras en la planta de ArcelorMittal. Las primeras informaciones apuntan a que las partículas que provocaron los desperfectos proceden del horno encendido el pasado día 18. Fuentes oficiales de la compañía aseguraron a EL COMERCIO que no se pronunciarán al respecto hasta que los informes sean concluyentes. Todas las informaciones y pruebas que manejan los investigadores desde hace diez días apuntan al encendido del horno alto de acero líquido que alimenta las acerías de Gijón y Avilés.

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