Gijón se vuelca con la marcha solidaria

La iniciativa de apoyo a Cáritas reunió a miles de personas en el recorrido entre el Náutico y el Botánico

MARCO MENÉNDEZ , GIJÓN
Gijón se vuelca con la marcha solidaria

Diez kilómetros solidarios y unas 4.000 personas caminando para hacer visible la difícil situación que atraviesan los más necesitados. La de ayer fue una de esas citas de la que los asistentes regresan a sus casas con una sonrisa en la boca y siendo todavía más conscientes de la necesidad de aunar esfuerzos para avanzar. Una mañana de patear por Gijón, pero también a la crisis.

La marcha organizada por EL COMERCIO a favor de Cáritas reunió a las 2.500 personas que habían adquirido sus dorsales los días previos y también a otras aproximadamente 1.500 que se quedaron sin número oficial se agotaron el jueves con los dos euros de inscripción pero que se fueron sumando al paseo para contribuir de forma simbólica.

Aunque la salida estaba fijada para las 11 de la mañana, a los jardines del Náutico fueron llegando los participantes con bastante tiempo de antelación. Por eso, ya de buena mañana, el ambiente se convirtió en festivo a los pies de la playa de San Lorenzo, con el sol brillando en lo alto y la música animando al personal por la megafonía. «Hacía mucho tiempo que no me levantaba pronto un domingo de tan buen humor», comentaba una de las asistentes, mochila en hombro y con las zapatillas listas para rodar.

Abrieron la marcha la alcaldesa, Carmen Moriyón; el concejal de Deportes y Relaciones Ciudadanas, Pedro Barbillo; el director de Cáritas, Adolfo Rivas; y el director de EL COMERCIO, Iñigo Noriega. Junto a ellos arrancaron los participantes, dispuestos a recorrer los siete kilómetros hasta el Jardín Botánico y los tres restantes de vuelta hasta la rotonda de La Guía, donde se les entregó un diploma que acredita su participación y su solidaridad.

Voluntarios de Protección Civil, agentes de la Policía Local y sanitarios de ambulancias velaron porque todo transcurriese con normalidad, como así fue.

Pasaba del mediodía cuando la marcha fue llegando al Jardín Botánico, tras recorrer el Muro y la senda verde. Como una larga serpiente de buenas intenciones, los participantes fueron aplaudidos por viandantes en alguno de los tramos. Fue tiempo entonces para reponer fuerzas con el avituallamiento bollo preñao, manzana, un batido y agua y para comentar con los acompañantes la experiencia. «Esto hay que repetirlo pronto», pedían varios integrantes del grupo de montaña ElCarrascu, una representación del Gijón solidario que ayer se vio en las calles.

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