La fortuna se alía con el Oviedo (1-2)

Un gol de Espolita en propia puerta en el 89 da la victoria a los carbayones en Luanco

MIGUEL FERNANDI , LUANCO
La fortuna se alía con el Oviedo (1-2)

Final del partido, victoria del Oviedo en Luanco que sirve para cortar la racha de dos derrotas consecutiva, mayoría de aficionados visitantes y más pitos que aplausos. A la afición carbayona no le gustó el juego de su equipo y lo escenificó al final del partido con malos gestos a sus futbolistas cuando estos fueron a despedirse desde el círculo central. De camino al tunel de vestuarios, Granero y un grupo de aficionados llegaron a encararse aunque el técnico reconoció en la sala de prensa que todo fue un "malentendio" y que posteriormente aclaró con miembros de la APARO. Y es que, tras diez temporadas fuera del fútbol profesional, la fiel hinchada oviedista quiere y espera mucho más de una plantilla que, por nombres, debería de ser la mejor de la categoría.

Aunque había muchos factores positivos, el partido defraudó en su conjunto. Miramar presentaba un inmejorable estado que no supieron aprovechar dos equipos a los que se les presupone un buen toque de balón y juego elaborado. Fuese por lo que fuese, ambos abusaron del balón en largo y pocas jugadas elaboradas pudieron presenciar los 2000 aficionados que acudieron al municipal luanquín.

Poco tardó el Oviedo en ponerse por delante en el marcador. En el primer minuto de partido, una mano de Pablo Hernández dentro del área supuso que el madrileño Ortiz Álvarez no dudase en señalar el punto de penalty. Cervero transformaba la pena máxima engañanado a un Rafa Ponzo que fue incapaz de poner nervioso al goleador azul (ayer verdiblanco). El veterano guardameta retrasó más de un minuto el lanzamiento tras atarse su bota derecha con el incluido despojo de sus guantes.

El partido había salido con el guión claro ya descrito aunque, gracias al 0-1, el Oviedo parecía dominador de la situación. Es cierto que los de Granero tenían el control de la pelota, pero el equipo de Quirós daba síntomas de reacción gracias a la velocidad de sus bandas. Sin embargo, los locales sólo gozaron de una ocasión clara poco antes del primer cuarto de hora en un remate de cabeza de David Álvarez que se marchó fuera por poco.

Tras el paso por el vestuario, otra vez el punto de penalty se erigió como protagonista. Un derribo de Sergio Díaz a Titi propició una nueva pena máxima que tampoco ofreció gran discusión. Chus Hevía, otro exoviedista que añadir a la lista de goleadores, acertó engañando a Orlando Quintana. Corría el minuto 49 y el marcador ofrecía un empate justo a un gol.

Aunque Cervero tuvo la oportunidad de desequilibrar el marcador dos minutos después, con un remate forzado que acabó en saque de portería, sería el Marino el dueño y señor de la segunda mitad. No resultó ser un partido de grandes ocasiones pero si dio mayor sensación de peligro el cuadro de Quirós que el de Granero.

Pevida pudo poner a los luanquinos en franquicia en el minuto 72 pero Cervero, muy esforzado en labores defensivas consiguió desbaratar la ocasión gozoniega. Con el Marino mereciendo más llegó la jugada que marcó el partido. Pablo Suárez realizó un falta sobre Annunziata al borde del área, Susaeta fue el encargado de lanzarla y Espolita el autor del tanto en propia puerta ante la deseperación y el abatimiento de la parroquia luanquina.

El Oviedo se marchó de Miramar con los tres puntos pero volviendo a dejar muchas dudas en un entorno al que no le ha gustado la imagen que su equipo ha dejado en las últimas jornadas. Los azules recibirán el domingo a las 18:30 horas al Real Avilés en el Carlos Tartiere.

El Marino de Luanco descansará el fin de semana al tener que enfrentarse al denominado Equipo 20 aunque disputará este miércoles el partido de vuelta de Copa Federación ante el U.P. de Langreo en Ganzábal. Los pupilos de Quirós vencieron por 3-0 en el encuentro de ida.

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