Supervisión del patronato

La defensa de Natalio Grueso insiste, como ya lo hizo en el otro caso abierto por la gestión del Niemeyer, en que la actuación del director de la Fundación del centro cultural, por mandato de los estatutos, «estaba bajo la supervisión del patronato y a su vez de la Consejería de Cultura y el presidente del Protectorado». Por eso considera en su recurso que si se considera que Natalio Grueso debe ser imputado en el caso de las facturas, «igual habría que ampliar considerablemente la lista de imputados, ya que corresponde al patronato cumplir los fines fundacionales y administrar los bienes y derechos que integran el patrimonio de la Fundación, estableciéndose una responsabilidad solidaria de los patronos frente a la Fundación de los daños y perjuicios que causen por actos contrarios a Ley».

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