La protección del cañón de Avilés afectará a cerca de 280 barcos de pesca asturianos

El ministerio convoca al sector para explicar las implicaciones de un área protegida entre Gijón y Otur, cinco veces mayor que el parque de Picos

JESÚS GONZÁLEZGIJÓN / AVILÉS

La próxima declaración del área del cañón de Avilés como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y su correspondiente protección ambiental afectará a la actividad de cerca de 280 barcos pesqueros asturianos y podría implicar cambios en el control del tráfico marítimo asociado a los puertos de El Musel y de Avilés, entre otros aspectos.

Así lo recoge la memoria que sobre El sistema de cañones submarinos de Avilés maneja el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que tramita la protección del área. Precisamente, técnicos del ministerio se desplazarán el sábado al Principado para explicar al sector pesquero el alcance de la orden ministerial que están preparando de cara a la protección de una amplia zona marina ubicada a pocas millas del centro y el occidente de la costa asturiana: entre Gijón y Otur. En total, serán 340.000 hectáreas de zona protegida, cinco veces más que el Parque Nacional de Picos de Europa y el equivalente a un tercio del total de la superficie de Asturias.

«La verdad es que lo que se está planteando afecta a áreas muy importantes para la pesca», explicaban ayer fuentes del sector pesquero avilesino acerca de la inquietud que las medidas que pueda plantear la protección del sistema de cañones está causando.

No en vano, la riqueza biológica que encierra el sistema de cañones que se prevé proteger explica en buena medida la variedad y alto valor comercial de las especies de pesca que se subastan en las rulas asturianas. El mencionado informe alude a la importancia comercial de los caladeros de especies como la merluza, el lirio o bacaladilla, el pixín o rape, el gallo, la cigala, la xarda, el chicharro o la barbada, «entre otras muchas» que se encuentran en el rectángulo que delimita sobre el plano el futuro Lugar de Interés Comunitario.

Además, la zona a proteger es también de gran importancia para el ciclo reproductivo de esas mismas especies. «La cabecera del cañón de Avilés es una zona de concentración de adultos reproductores en invierno y primavera», mientras que en determinados puntos al Este del cabo de Peñas se dan «zonas de concentración de juveniles» durante el verano y el otoño, apunta el estudio.

Explotación sostenible

Por tal motivo, la intención de los responsables del proyecto Indemares en el que se enmarcan los estudios previos a la declaración del sistema de cañones de Avilés como LIC, es que en la zona protegida se conjuguen la preservación de la biodiversidad con la explotación sostenible de los recursos. En esa línea, los expertos consideran un punto de partida positivo el hecho de que la flota asturiana «esté acostumbrada a las vedas» de pesca.

En ese marco se sitúa la reunión de este sábado, en la que los técnicos del ministerio expondrán al sector pesquero asturiano en qué modo podrá verse modificada su actividad por el avance en la tramitación del nuevo área marina protegida. Si bien el encuentro se celebrará en el salón de actos de la Rula de Avilés, a la jornada se han convocado representantes de El Musel y de todo el sector pesquero asturiano.

Si bien por el momento no se han concretado las medidas que implicará la declaración de la declaración como LIC del sistema de cañones de Avilés en lo que afecta a la pesca se prevé que se avancen algunas líneas en el encuentro del sábado, los documentos con los que trabaja el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ya apuntan algunas sugerencias que va incluso más allá de la explotación pesquera.

Así, por ejemplo, se observa la peculiaridad de que el tráfico marítimo sea especialmente intenso en la zona debido a la cercanía de la misma con los puertos de El Musel y Avilés. Ello implicará que pudieran ponerse en marcha medidas de «control del tráfico» para minimizar el impacto que este podría tener en la destacable población de cetáceos que se ya se ha documentado en la zona y que se estima en unos 1.400 ejemplares, en su mayoría delfines, aunque también marsopas, calderones y orcas, entre otros.

También se apunta al establecimiento de medidas de control de los vertidos químicos y de residuos que se realicen en la zona, así como «el desarrollo de estructuras de eliminación activa de basuras marinas, en especial de plásticos».

Con todo, en un principio no se prevé que el nivel de protección que se aplicará en el sistema de cañones de Avilés sea equiparable al del Área Marina Protegida de El Cachucho, de menor extensión y ubicado frente a la costa oriental asturiana. En ese caso la zona quedó vedada a la pesca y cuenta con un régimen de protección diferente de acuerdo con la legislación española.

El LIC, en cambio, responde a una directiva de la UE que dio lugar a la creación de la Red Natura 2000 de espacios de conservación de la biodiversidad. En esa red se integran los llamados LIC que, seis años después de su declaración como tales, pasarán a convertirse en Zonas de Especial Conservación (ZEC) de la Unión Europea.

Tres cañones

El sistema de cañones de Avilés está en proceso de ser declarado LIC junto con otras ocho zonas marinas españolas, dentro de un plan que pretende elevar el nivel de protección del medio marino en España emprendido a través del mencionado programa Indemares, cofinanciado por la UE. Dicho programa ha permitido investigar, con un presupuesto de 15,4 millones de euros, las áreas de especial interés que, como los cañones de Avilés, aspiran a su declaración como LIC.

El área a proteger en el caso asturiano incluye una serie de tres cañones de los que el de Avilés es el de mayor tamaño, que atraviesan la plataforma continental de la costa asturiana. Estos cañones submarinos parten desde una profundidad de entre 90 y 100 metros y rápidamente se hunden hasta los dos mil metros de profundidad, y siguen descendiendo hasta que desembocan a 4.700 metros de profundidad «en la llanura abisal del golfo de Vizcaya».

Las investigaciones realizadas en los últimos años han permitido observar cómo esos acusados accidentes geográficos submarinos que se inician a apenas seis o siete millas de la costa asturiana, han permitido comprobar la importancia de las corrientes marinas que se dan en el sistema y de los procesos de sedimentación para dar lugar a una diversidad natural digna de ser protegida.

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