El Comercio

Roma, 27 sep (EFE).- Leer es una acción voluntaria que conlleva riesgos para todo aquel que se entrega a la locura contagiosa de la literatura, esa es la teoría que desarrolla el crítico y escritor italiano Alfonso Berardinelli en su libro "Leer es un riesgo".

"He querido expresar la idea de que la lectura es un riesgo, porque todas las cosas reales, todas las acciones, sentimientos y experiencias que ocurren en la vida real tienen inevitablemente su riesgo", afirmó hoy Berardinelli en una entrevista con Efe.

El volumen, publicado en español por Círculo de Tiza, recoge las reflexiones lúcidas y ácidas que Berardinelli (Roma, 1943) ha escrito en los últimos años para distintas publicaciones italianas.

"Leer es un riesgo. Leer, querer leer y saber leer son costumbres cada vez menos garantizadas. Leer libros no es algo natural y necesario como caminar, comer, hablar o usar los cinco sentidos. No es una actividad vital, ni en el plano fisiológico ni en el social", escribe en el libro.

Así es como comienza esta obra que reivindica la lectura como un ejercicio de libertad individual y analiza los distintos peligros que implica la lectura tanto para el que lee como para el que escribe y para el crítico que juzga el texto que tiene delante.

"Leer literatura es una de las acciones de mayor riesgo, porque toca todos los aspectos de nuestra vida desde el punto de vista emotivo, moral, intelectual y algunas veces, de forma indirecta, también la política", dijo.

"Leer literatura y filosofía no solo es un riesgo para el que lee sino también para el autor que es leído. A menudo los autores (hoy son muchos, quizá demasiados, pero eso es la democracia) no se dan cuenta o no quieren darse cuenta de que el lector los juzgará", agregó.

Este es, opinó, uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los escritores actuales, especialmente los poetas "que con frecuencia escriben sin prever" que redactan para "un lector competente y crítico".

"Independiente, provocador, iconoclasta, satírico, inconformista, intempestivo" son algunos de los adjetivos que Salvador Cobo utiliza en el prólogo de este libro para describir al responsable de "Reflexiones sobre la novela moderna. De Cervantes al siglo XX" (2016).

Desde una crítica fundada y sin tabúes, este italiano nacido en el seno de una familia obrera envuelve al lector y le demuestra que, a su juicio, la lectura es "conocimiento, identificación, escándalo y evasión".

El libro se divide en cinco secciones: "Los riesgos de la lectura", "Internet ya no es el paraíso", "¿Fin de la poesía?", "Italia: historia de un desamor" y "La tierra desolada".

En cada uno de estos apartados, Berardinelli medita, razona y expresa su parecer sobre el rol que juega la poesía en la actualidad o el hábito de la lectura en las sociedades modernas.

En sus páginas, alerta de que entre los riesgos que afronta el lector está el de "leer ese tipo de libros que habría sido mejor no leer, o que habría sido mejor que no hubieran sido escritos y publicados".

También analiza cómo Internet y las nuevas tecnologías controlan y manipulan el pensamiento humano y amenazan "la experiencia de la lectura", o cómo la metodología que utilizan los profesores para enseñar a los alumnos a leer a los clásicos desafía el gozo de sumergirse en los libros por voluntad propia.

"La idea de que los clásicos sean estudiados y no simplemente leídos podría parecer un signo de seriedad. En lugar de eso, se enseñan los grandes libros jamás escritos en la historia del género humano como simple materia de estudio escolar. De aquí nace el aburrimiento que mata la lectura", consideró.

Recordó cómo de adolescente leía "apasionadamente y clandestinamente" a maestros como Antón Chéjov, León Tolstói, Francis Scott Fitzgerald o Albert Camus, "lecturas arriesgadas" que le entusiasmaban y que "no eran escolares".

Una opinión que tuvo mucho que ver en la renuncia a su cátedra universitaria en 1995, tras casi veinte años dedicado a la docencia.

Otra de las cuestiones que aborda es el papel de la poesía actualmente, un género literario que "se está convirtiendo en un arte sin público", con textos que están perdiendo "calidad tanto técnica como inventiva" y con críticos que no saben juzgar los textos poéticos.

Finalmente, Berardinelli también expone su parecer en casos particulares de diferentes escritores y corrientes culturales y literarias y, sin miedo a tomar partido, se posiciona a favor de Elsa Morante, Henry Miller, Pier Paolo Pasolini o Dante y en contra de Umberto Eco, Bertolt Brecht o David Foster Wallace.