El Comercio

Barcelona, 7 abr (EFE).- La ley de costas española aprobada en el 2013 supuso una amenaza de muerte para los once clubes marítimos catalanes cuya superficie de playa supera los 300 metros cuadrados; el de Cabrera de Mar ya ha cerrado sus puertas, y, ante el peligro que corren los otros diez, la Federación Catalana de Vela (FCV) ha convocado una concentración para el próximo 25 de abril.

"La ley establece que las instalaciones deportivas en la costa no pueden superar los 300 metros cuadrados, y la vela requiere más que eso" explica Xavier Torres, presidente de la FCV, en una entrevista concedida a EFE.

"Por un tema normativo se está poniendo en peligro la vela de base. No hablamos de vela de competición, sino de recreo. Los clubes de playa son pequeños, es donde la gente se enamora de la navegación, es su primer contacto con el mar", concreta.

"Mi hermano mayor empezó a navegar porque mis padres lo apuntaron a vela atraídos por unos barcos que vieron en la misma playa. Igual que yo empecé así, y he tenido la suerte de estar en Juegos Olímpicos, eso puede pasarle a mucha más gente", defiende la doble medallista olímpica Natalia Vía-Dufresne.

Pese a que la ley fue aprobada en 2013, y el reglamento en 2014, la amenaza de cierre para los clubes afectados llega ahora, toda vez que la moratoria para regular su situación expiró en el verano de 2018.

El presidente de la FCV cuenta el proceso vivido en ese período de transición para evitar los cierres, a la postre no resultó fructífero.

Torres asegura que han tratado de evitar los cierres por la vía técnica; por la jurídica, mediante alegaciones; y por la política, con reuniones con la Generalitat, con la delegación del Gobierno y con el Consejo Superior de Deportes (CSD).

"Exploramos la posibilidad de dividir los diferentes espacios de los clubes como equipamientos individuales, y así cada uno no superaba los 300 metros cuadrados, pero en costas de Madrid se cerraron en banda", relata Torres.

"También intentamos considerar los clubes bienes de interés local para protegerlos. Pero el reglamento dice bien de interés, sin especificar a qué nivel. Y costas interpreta que se requiere la condición de bien de interés nacional", insiste.

El primer club en echar el cierre fue el de Cabrera de Mar, hace unas semanas, después de recibir una carta que obligaba a su cierre en diez días. Si no lo hacían, la multa podía llegar a los 60.000 euros.

"Cabrera de Mar presentó varios proyectos y solicitudes al ministerio. Nunca recibió respuesta. Ante el silencio administrativo, no pudieron avanzar. La entidad llevaba 32 años sin concesión y nadie había actuado. Luego los echaron en 10 días", se indigna Torres, que confiesa que el club de Pineda de Mar ya ha recibido la misma notificación.

El presidente de la FCV se muestra especialmente dolido por la inacción de la Administración, pese a las buenas palabras durante todo el proceso.

"Hace dos semanas, el Estado consideró necesario modificar el reglamento por otro asunto. Cuando eso ocurre, hay diez días para que cualquiera pueda presentar alegaciones al reglamento. Si la capitanía de costas realmente quisiera ayudar, nos hubiera avisado para que pudiéramos presentar más alegaciones. Pero no nos llamó, nos enteramos por otra vía", concreta.

Además de Cabrera de Mar y Pineda de Mar, las otras instalaciones en peligro son las de Torredembarra, Cubelles, Castelldefels, Sitges, Canet de Mar, Calella, Vilassar de Mar y el club Bétulo de Badalona.

En el propio reglamento, hay una disposición transitoria que dice que un local de restauración sí puede mantener sus metros cuadrados en el momento de renovar la concesión.

"Si un club tiene que renovar su licencia y tiene más de 300 metros cuadrados, no puede. Sin embargo, si el local de al lado es un restaurante que excede esa superficie, sí puede hacerlo", protesta el presidente de la FCV.

Una vez agotadas la parte técnica, la jurídica y la política, la Federación ha decidido "poner de manifiesto a la sociedad la situación", subraya el máximo mandatario de la Federación.

Para lograrlo, la FCV ha arrancado la campaña 'Defendamos la vela', dentro de la cual se enmarcará una protesta el próximo 25 de abril en Barcelona. "La intención es sacar los barcos a la calle", alerta Torres.