El Comercio

Oviedo, 12 jul (EFE).- IU y CCOO han coincidido hoy en la necesidad de contar con un gobierno regional que, lejos de adoptar posiciones numantinas, busque aliados en otros territorios y organizaciones para frenar una transición energética con la que las eléctricas sólo quieren rentabilizar sus ciclos combinados de gas.

Así lo han trasladado hoy el portavoz de IU en la Junta General, Gaspar Llamazares, el diputado Ovidio Zapico, y el secretario general de CCOO de Industria de Asturias, Damián Manzano tras el encuentro que han mantenido hoy para analizar el proceso de transición energética que se está planteando desde el Gobierno central y que mañana será objeto de un pleno monográfico en el parlamento asturiano.

Para Llamazares, el planteamiento lanzado por la ministra de Transición Ecológica, Ribera, de cerrar las térmicas que no hayan hecho inversiones en 2020, cinco años después, las que sí lo hayan hecho, y las centrales nucleares en 2028 "son quimeras" que por imposibles, no dejan de meter miedo.

"Queremos que la ministra recupere la cordura y plantee un cambio consensuado", ha afirmado Llamazares, que ha pedido a Ribero que hable también con los sectores y territorios afectados y al presidente del Principado, Javier Fernández, que no se centre en las lamentaciones y que "adopte una posición activa para conseguir aliados y conseguir doblar el brazo de la ministra".

Manzano ha coincidido con Llamazares en que con ese planteamiento lo que se pretende es que las eléctricas saquen rendimiento a sus centrales de gas, que van a generar electricidad fuera de Asturias, donde sólo hay dos instalaciones de ese tipo en Soto de Ribera.

En su opinión, Asturias "se está jugando muchísimo" en este proceso y no sólo por los puestos de trabajo que se pueden perder en el sector o en la industria electrointensiva.

"Asturias no puede quedar marginada con un proceso como el que proponen", ha añadido Manzano

Zapico, por su parte, ha informado que en la reunión que hoy ha mantenido también con representantes de Greenpeace quedaron claras las diferencias que ambas organizaciones mantienen en cuanto al análisis y calendarios con los que debe abordarse el cambio del modelo energético ya que mientras la coalición apuesta por una transición mientras que la organización ecologista defiende un proceso de ruptura.