El Comercio

Madrid, 12 jul (EFE).- España debe acelerar su descarbonización si quiere cumplir con los objetivos para 2030, según el Barómetro de Transición Energética en España de Economics for Energy, que señala que la recuperación económica ha devuelto los valores de emisiones a niveles de principios de la actual década.

El centro de investigación ha presentado hoy este primer barómetro que analiza la evolución de la descarbonización, así como la asequibilidad y seguridad energética en España.

Pedro Linares, uno de los directores de Economics for Energy y que fue uno de los expertos del comité de sabios que elaboró el informe sobre transición energética, ha señalado que los datos que ha arrojado el barómetro son preocupantes, especialmente en lo que se refiere a la descarbonización.

Ha indicado que el cumplimiento de los objetivos de descarbonización para 2030 son factibles, pero para ello hay que hacer cosas y el problema es que "en los últimos años no se ha hecho casi nada", por lo que "de aquí a 2030 tendremos que acelerar".

Linares ha señalado que hay potencial para reducir emisiones de gases de efecto invernadero a un coste razonable, pero "hay que poner las políticas necesarias".

El barómetro de Economics for Energy indica que el grado de descarbonización en España es inferior a la media de la UE y, aunque las emisiones de gases de efecto invernadero cayeron a partir de 2010 por la crisis económica, desde 2016 se incrementaron por la recuperación que ha devuelto los valores a niveles de principios de esta década.

También ha influido en ese repunte las sequías de los años 2015 y 2017, que redujeron la generación hidráulica y aumentaron el uso del carbón para producir electricidad.

En 2017 las emisiones aumentaron un 21 % sobre las de 1990, aunque se redujeron un 21 % respecto a 2005, lo que permitiría que España cumpliera los objetivos que tiene establecidos para 2020, que son de una reducción de los gases contaminantes de los sectores sujetos al régimen de derecho de emisión, los denominados sectores ETS entre los que se encuentran la industria y el sector eléctrico, y de un 10 % para los sectores difusos (residencial y transporte).

Sin embargo, España se encuentra muy lejos de los objetivos para 2030, de un 43 % de reducción de gases contaminantes para los sectores ETS y de un 26 % para los difusos.

En cuanto a la asequibilidad de la energía, el estudio indica que el precio de la energía subió mucho justo antes del principio de la crisis, luego hubo un repunte en los precios eléctricos y de gas para los residenciales y en 2014 volvieron a bajar los precios eléctricos para estabilizarse, mientras que recientemente lo que se está viviendo es un repunte de los precios del petróleo.

A pesar de esa volatilidad de los precios, España ha mejorado en gasto energético más que en precios, debido a que la crisis retrajo inicialmente la demanda e indujo a adoptar comportamientos de eficiencia energética que se han prolongado.

Linares ha dicho que la volatilidad de los precios sigue siendo un gran problema por la dependencia energética que tiene España del exterior y sus niveles siguen siendo similares a los que había en 2010, por lo que le beneficiaría mucho acelerar la transición energética que reduciría su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.

Desde el punto de vista de la seguridad del sistema eléctrico, el informe apunta que ha habido una mejora importante en el porcentaje de reserva frente a la demanda y el respaldo al sistema eléctrico tiene un coste menor.