El Comercio

Oviedo, 5 dic (EFE).- El presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández, ha rechazado hoy "planteamientos dogmáticos" para afrontar la transición energética, un proceso que se debe afrontar con tiempo para que Asturias y España no paguen "más precio que el que objetivamente les deba corresponder".

En su intervención en la Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales de Oviedo con motivo de la festividad de Santa Bárbara, Fernández ha sostenido que la transición energética no será justa "si no se encuentra correctamente el registro temporal" y ha defendido que no hay que ir por delante de lo que marca la Unión Europea, ni establecer fecha fija para la desaparición de algunas tecnologías.

Fernández ha destacado el carácter industrial de la región y ha asegurado que hoy Asturias se encuentra "ante la forja de otra identidad regional con rasgos diferentes" en la que los ingenieros de Minas son "imprescindibles" para que la región ratifique la misma cultura industrial que asumió hace siglo y medio, pero con una industria más moderna, más flexible, con más componente tecnológico y más respetuosa con el medio.

"Hoy en Asturias y en España debemos esforzarnos en preservar y mejorar el legado industrial", ha remarcado el presidente asturiano, que ha indicado que de la crisis habría que sacar "muchas lecciones" como que un modelo económico poco enraizado y sin anclaje industrial es "volátil y endeble", por lo que una recuperación monopolizada por el sector turístico, el auge inmobiliario, la demanda interna y los servicios precarios tendría "los pies de barro".

Para modernizar y fortalecer el corazón industrial, Asturias apuesta por el I+D+i, la mejora de la formación o la internacionalización, pero, a juicio de Fernández, el espacio público "necesita más que nunca de ciudadanos racionales, disciplinados, ilustrados y reflexivos".

Así, ha señalado que al igual que muchos ingenieros promovieron el desarrollo industrial que labró la identidad de Asturias durante más de un siglo, hoy es necesario que "otros ingenieros ayuden a mejorar ese legado y a rehacer una identidad que está en permanente reconfiguración".

La tarea no va a ser fácil, ha augurado para explicar que "siempre existe un poderoso campo de fuerzas entre las pulsiones del futuro y las inercias del pasado", una tensión que hoy se manifiesta más violentamente en el desafío de conseguir un mayor desarrollo económico garantizando la estabilidad ambiental del planeta.

En este punto, ha advertido de que el cambio climático no es un asunto moral, sino "una cuestión científica que tiene implicaciones morales" y la discusión acerca de qué naturaleza hay que conservar es política.

Por su parte, el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, ha afirmado que hay "muchos retos" por delante y uno de los que es "capital" es el cambio de modelo productivo y energético, que no se debe aplazar si se quiere tener futuro.

García Granda ha defendido que es necesario alinearse con los objetivos 2030 de desarrollo sostenible y ha indicado que cuanto antes se suba a este tren antes se llegará a la meta.

El acto de la Escuela de Minas ha estrado trufado de alusiones a la transición energética, como la del decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Noroeste de España, Juan José Fernández, que ha llamado a "huir de una descarbonización exprés", o la del director de la Escuela, Francisco Blanco, que ha estado de acuerdo con Javier Fernández en la necesidad de huir del dogmatismo en este proceso.