El Comercio

(actualiza con testificales de agentes policiales)

Oviedo, 14 ene (EFE).- El acusado de asesinar al compañero de piso de su exnovia en el cuarto de basuras de un edificio de Salesas, en Oviedo, ha asegurado que "hay un asesino por ahí", tras negar cualquier relación con un crimen por el que afronta una petición de pena de 25 años de prisión.

El juicio se ha iniciado hoy con la toma de declaración del acusado, José Luis D.R., ante un tribunal del jurado, integrado por ocho hombres y tres mujeres, en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial.

El acusado ha sostenido que la noche del crimen, el 27 de junio de 2017, él estaba "con el mono" y había ido "a ponerse un pico" en el piso de una prostituta, que reside en el mismo edificio, y ha descartado que le hubiera comentado a ésta que le "tenía ganas" a la víctima y que "le iba a matar", como ella ha declarado en la causa.

Tanto el fiscal como la acusación particular, que ejerce una hermana de la víctima, han asegurado que el acusado asesinó a la víctima porque sentía "celos y envidia" al compartir piso con su exnovia, con la que había retomado el contacto tras 12 años de relación sentimental y con la que querría convivir de nuevo.

El abogado defensor, Luis Tuero, ha afirmado que su defendido es un "cabeza de turco" y ha mantenido que siente "una gran responsabilidad" al pensar que, pese a ser "inocente", su representado afronte una petición "desmesurada".

La defensa ha indicado que en este caso hay "algo sórdido y lúgubre" porque su defendido, que "sólo es un yonqui", ha dicho, fue imputado por contar con once antecedentes policiales -entre ellos un homicidio por drogas- y haber sido captado por las cámaras de vigilancia esa noche cuando accedió al edificio.

Para la defensa, no hubo un móvil de celos, porque la exnovia había fallecido cinco días antes de que su compañero de piso fuera asesinado.

El fiscal ha asegurado que está convencido de que el acusado "es el asesino", tras asestar a la víctima, José Manuel Fernández, conocido como "Lolín", dos puñaladas sin dejarle opción alguna de defensa y después abandonar el edificio dejándole "a su suerte" en el cuarto de basuras de Salesas.

Ha afirmado que, pese a que no hay prueba directa, existe una prueba indiciaria contra el acusado por las grabaciones de su acceso al edificio y las explicaciones que dio a una vecina sobre su relación con su exnovia.

Los policías que han declarado en la vista han atribuido a un móvil "pasional, sin descartar el motivo económico", han dicho, la muerte de José Manuel Fernández, ya que apenas cuatro días antes de su muerte había cobrado la pensión de la que "se aprovechaba" la exnovia del acusado, han afirmado.

Los testigos han explicado que las "vaguedades" del acusado, en su declaración inicial en calidad de testigo y, posteriormente, el visionado de las cámaras de vigilancia donde se le veía acceder al edificio el día del crimen fueron las pistas que condujeron a su detención.

El jefe de la brigada de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) ha asegurado que la víctima dejó las luces del piso encendidas y bajó al cuarto de basuras sin su prótesis de pierna, lo que indica que pensaba volver en unos minutos a la vivienda y podía conocer a su asesino.

Este inspector ha explicado que apareció un cuchillo con restos de sangre de la víctima en el cuarto de basuras que no contenía restos de ADN del acusado y que se descartó como supuesta arma homicida.

El fiscal y la acusación particular piden 25 años de prisión, otra medida de libertad vigilada y la prohibición de residir en Asturias durante diez años.

La única discrepancia entre las acusaciones es la cuantía de la indemnización, ya que el fiscal solicita 30.000 euros para cada uno de los dos hermanos de la víctima, mientras que la acusación particular eleva la petición a 50.000 euros.

El juicio continuará mañana, a las 9:30 horas, en la Audiencia Provincial.