El Comercio

Oviedo, 14 ene (EFE).- El presidente del Principado, Javier Fernández, ha abogado hoy por poner "pie en pared" ante el desafío soberanista planteado desde el nacionalismo catalán que no sólo amenaza con un "amargo final" para el régimen democrático instaurado en la Transición sino que genera además discriminaciones.

En un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, Fernández ha equiparado el discurso de Vox, un partido "xenófobo, ultranacionalista y populista" con el que no pactaría, con el del presidente de la Generalitat, Quim Torra.

"Lo que hay en Cataluña no es una inflamación, es una enfermedad que necesita terapias de otro tipo", ha apuntado tras calificar de bienintencionado el intento del Gobierno de "minorar la tensión" con los independentistas pese a ser "escéptico" sobre los resultados.

Para poder negociar algo "con seriedad" en Cataluña, ha apuntado, se necesitará tiempo y luego habrá que ver si por la vía del autogobierno se puede llegara "a otro pacto, a otra conllevanza" como la consensuada en la Transición para afrontar el fenómeno del nacionalismo, "que no es algo que vaya a desaparecer".

Para Fernández, el desafío soberanista en Cataluña incidió en el resultado electoral de Andalucía al igual que "el evidente desgaste" del PSOE tras tantos años de gobierno y ha generado "una coalición negativa" entre formaciones políticas "que se tapan la nariz" para cerrar un pacto, por lo que ha cuestionado la cohesión que podrá tener un Gobierno "lastrado por ese disenso interno".

A su juicio, la "conllevanza" del fenómeno nacionalista en los últimos cuarenta años se ha llevado a cabo mediante sucesivas cesiones que, en el ámbito de la energía, han otorgado un "extraño monopolio" al nacionalismo vasco, el único "capaz de vender tiempo" a gobiernos del PP y del PSOE para "reducir de manera arbitraria y selectiva" los peajes de acceso a la red con la consiguiente ventaja competitiva para la industria de dicha comunidad.

Lo mismo ocurre, en su opinión, con el desarrollo de las llamadas redes eléctricas cerradas, que "parecen corresponderse con una vieja reclamación del nacionalismo catalán".

De esta manera, ha advertido Fernández, en ambos casos "no solamente se discrimina a las instalaciones industriales ubicadas en otras comunidades autónomas, sino que la rebaja de costes regulados para algunos tendrán que asumirla el resto de los consumidores" porque "lo que para unos baja para otros sube".

Así, en la actual coyuntura, existe "demasiado riesgo" como para plantear una reforma constitucional "en pleno desafío separatista" y es necesario "poner pie en pared" cuando la deslealtad con el pacto suscrito en la Transición llevó a una mayoría parlamentaria a vulnerar las leyes que fundamentan sus competencias para erigirse en un poder constituyente y alumbrar "un orden jurídico nuevo".

Tras afirmar que ha terminado "el nacionalismo de amagar y no dar", así como el "desestimiento de la sociedad española" que entendía el conflicto como un asunto interno catalán, ha considerado que "no existe una comunidad catalana integrada y reconocida sino dos, diferenciadas por su vinculación sentimental con España".

Para Fernández, es indispensable acabar con la espiral de silencio "que ahoga la voz de la Cataluña no nacionalista en un espacio público en el que las dos comunidades no comparecen en igualdad de condiciones ni en lo mediático ni en lo social ni en lo cultural".

El presidente asturiano ha pedido también que Europa establezca un arancel ambiental para evitar que su industria se sitúe en una "flagrante desventaja competitiva" frente a aquellos países que "no hacen nada" para frenar el cambio climático y ha considerado, aún si hacerlas públicas por prudencia, que existen alternativas de inversores para evitar el cierre de Alcoa en Avilés y A Coruña.

Fernández ha sido presentado por el ex presidente asturiano Pedro de Silva, que lo ha definido como "un hijo del socialismo asturiano" y como un político posibilista e íntegro y le ha emplazado a no alejarse del servicio público cuando deje la jefatura del Ejecutivo regional tras las elecciones autonómicas de mayo.

En tono irónico, Fernández ha respondido a ese emplazamiento asegurando que ya se prepara desde el punto de vista psicológico para cuando el teléfono "suene menos" y para asumir que, quien le sustituya en el cargo, "le eche las culpas a la herencia recibida".

Al acto han asistido sus antecesores en el cargo Antonio Trevín; Juan Luis Rodríguez-Vigil y Vicente Álvarez Areces; representantes del mundo empresarial y judicial; el alcalde de Oviedo, Wenceslao López; el secretario general de la FSA-PSOE, Adrián Barbón, y dirigentes de otros partidos como los candidatos de PP y Ciudadanos en Asturias, Teresa Mallada y Juan Vázquez, respectivamente.