El Comercio
Anuario 2016

Tordómar, la tragedia de una familia gijonesa

Vivienda donde se produjo el incendio.

Vivienda donde se produjo el incendio. / Reuters

  • Seis gijoneses fallecidos en Tordómar. Un incendio acabó con la vida de las víctimas, de la misma familia

La de Tordómar, en Burgos, fue una desgracia difícil de asimilar, de proporciones inabarcables para una familia que perdió de golpe a seis de sus miembros por un fortuito incendio en la casa rural en la que pasaban el fin de semana. El calor desprendido por una lámpara en contacto con un cojín fue el detonante del siniestro que tuvo lugar durante la madrugada del 22 de febrero y que le costó la vida a María José Medio Bozmediano, sus dos hijas Almudena y María y tres de sus nietos. Pudieron salir con vida su hija menor, sus tres yernos y dos de sus nietos.

El extenso dossier presentado a la magistrada por el departamento de investigación de incendios de la Benemérita destaca que la causa del siniestro fue un foco de iluminación situado a nivel de suelo en contacto directo con un cojín de espuma de poliuretano. Al parecer, el cojín cubría totalmente el foco y llegó a quemarse.

Las seis víctimas mortales se encontraban durmiendo en la tercera planta de la casa rural, una estancia diáfana a la que se accedía directamente por la escalera, sin puertas que pudiesen haber actuado de separación y retención para el humo. Los supervivientes estaban en las habitaciones cerradas de la primera planta. Fue por una de las ventanas de esas estancias por las que logró escapar el marido de María Medio, descolgándose desde un primer piso para salir corriendo a buscar ayuda a los clientes de un bar ubicado a 50 metros de la casa.

María José Medio y sus hijas María y Almudena, fallecidas en el incendio.

María José Medio y sus hijas María y Almudena, fallecidas en el incendio.

Entre todos lograron volver a entrar a la vivienda repleta de una densa humareda, poniendo el riesgo sus vidas. No pudieron hacer nada por las tres mujeres adultas y los tres menores que fallecieron de forma inmediata como consecuencia de la inhalación de gases tóxicos.

El sentimiento de dolor y de apoyo a los supervivientes fue abrumador durante los multitudinarios funerales que tuvieron lugar como despedida de los seis fallecidos tanto en Gijón como en Villaviciosa, donde vivía la hermana mayor, con sus dos hijos y su esposo. Cientos de personas abarrotaron los templos en unos actos religiosos sin precedentes en lo que a asistencia se refiere. El conocimiento de la tragedia causó una honda conmoción y tiñó de luto Asturias y toda España aquel último fin de semana de febrero.

La casa rural burgalesa en la que perdieron la vida seis miembros de la familia Medio continúa, más de diez meses después de la tragedia, con un crespón negro presidiendo su página web en recuerdo de las víctimas mortales de Tordómar. No ha vuelto a abrir. Sus propietarios no tienen fuerzas para retomar un negocio que aquella noche se convirtió en pesadilla. La casa siniestrada tiene cuatro habitaciones, una suite abuhardillada y tres dobles, y capacidad total para doce personas. La estancia del fin de semana para la familia Medio había sido un regalo de Reyes para la madre, María José, de 58 años y muy apreciada en Gijón.

Gijón se volcó en el funeral.

Gijón se volcó en el funeral. / J. Bilbao

«Eran personas maravillosas, siempre con una sonrisa en la cara y con unas palabras de ánimo para los demás. Formaban una piña, y así han muerto, ha sido terrible pero por suerte 'Majo' no ha tenido que ver la fatalidad que han sufrido sus hijas y sus nietos, porque no lo hubiese podido superar», lamentaban sus amigos durante el funeral que se celebró en la iglesia de San Lorenzo.

Los supervivientes intentan poco a poco volver a la normalidad y recuperarse del impacto de la tragedia con ayuda de sus seres queridos, mientras el procedimiento judicial sigue su curso para depurar responsabilidades. Se trata de uno de los episodios más conmovedores de la crónica negra de los gijoneses.