La falta de gobierno y de inversiones paralizan las infraestructuras de Asturias

Obras de contención de la ladera en la variante de Pajares. /
Obras de contención de la ladera en la variante de Pajares.

Las exigencias de las constructoras colapsan la variante, un Alvia descarriló en Pajares,y las cercanías sufren cientos de supresiones

RAMÓN MUÑIZGijón

El 30 de diciembre de 2014 el presidente Mariano Rajoy inauguró La Franca-Unquera, último tramo de la autovía del Cantábrico en Asturias, y ahí terminaron las alegrías en materia de infraestructuras. La autopista del mar sigue sin reactivar, el metrotrén cumple una década en desuso; a los males habituales se sumaron una falta de inversiones en obra nueva como en mantenimiento, y un bloqueo en la formación del Ejecutivo central, factores todos que han desencadenado un año horrible en las comunicaciones.

La variante de Pajares es ejemplo. Tres ministros tuvo Fomento a lo largo de 2016, rotación e interinidad que descabezó la dirección política de las obras en el peor momento. En marzo Ana Pastor suplicó a las constructoras que «echen una mano» y «aligeren», replicando Dragados con una solicitud de rescisión del contrato de montaje de vía por los incumplimientos en los que había caído el propio ministerio. El encargo se firmó a mediados de 2014, a sabiendas de que era imposible tender las vías hasta que se controlase el deslizamiento de ladera. Tras el susto inicial, la filial de ACS retiró su petición de rescisión, planteó un modificado económico, y en noviembre se encontró con que era el propio ministerio quien adquiría una posición de fuerza: le levantó la suspensión al contrato, dándole un ultimátum para que arranque las obras o se exponga a las consecuencias.

El problema con la ventilación partió de Fomento. Al poco de iniciar los trabajos, sus técnicos se percataron de que el diseño elegido resulta insuficiente. Once meses del año se han ido buscando alternativas y renegociando con la empresa. El tercer conflicto es la ladera de Campomanes, que éste invierno verá contenidos sus deslizamientos mayores. En uno de los primeros en los que se levantó un muro se han detectado movimientos milimétricos que obligarán a gastar los primeros meses de 2017 en estudiar la geología de la zona para diseñar actuaciones de refuerzo.

Los retrasos se acumulan y agitaron la arena política. Para firmar su pacto de investidura con el PP, Ciudadanos introdujo como condición la culminación del corredor mediterráneo y de la propia variante.La formación naranja, como el Principado y Foro, reclaman abrir los macrotúneles en 2017, expectativa que ha rechazado el actual ministro. En su primera visita a la región, Íñigo de la Serna prometió que «correremos todo lo posible», pero dado que el tendido de vías exige de quince meses y no ha comenzado, los plazos se van hasta bien entrado 2018.

Son 3.300 los millones invertidos en una variante que, por su importancia, ha relegado otros asuntos ferroviarios. En junio la antigua Feve protagonizó un centenar largo de cancelaciones en las cercanías, sin previo aviso. La empresa había dedicado tantos recursos a incentivar las bajas de los maquinistas que no prestó la atención debida a mantener un retén con garantías.

El tráfico de mercancías ferroviarias con la meseta batió sus récods en 2016, poniendo a la rampa ferroviaria de Pajares al límite de su capacidad. El 30 de septiembre la presión estuvo a punto de romper. Un Alvia con 78 pasajeros descarriló entre Pajares y Busdongo, al topar con un carril roto a lo largo de tres metros. Como la vía sufría un problema metros atrás, el maquinista había reducido la velocidad de forma providencial, sin que hubiera que lamentar heridos.

En carreteras el ministerio avanza Doriga-Cornellana, para estrenar el próximo verano sus 2,4 kilómetros, y maduró los trámites como para arrancar en las próximas semanas el desdoblamiento de la AS-19 entre Lloreda y Veriña.

El balance del Principado no es mejor. Todo el año ha necesitado para rediseñar el acceso al polígono de la ZALIA desde La Peñona y licitarlo hace unos días. El pago de las deudas del polígono, Sogepsa y Gijón al Norte consumieron el pasado curso casi tantos millones como los invertidos en carreteras, y en 2017 se espera que la liquidación a los bancos supera los fondos para firmes.

La única nota de esperanza llega con nubarrones. Las cuentas de la Consejería de Infraestructuras han estado lastradas los últimos ejercicios por el soterramiento de Langreo, cerca de 70 millones lanzados con la idea de pagarlos con Fondos Mineros y que al final el departamento ha tenido que abonar en solitario. Al ritmo actual, en verano de 2017 terminará la obra civil, y se recrudecerá el pulso con el Ministerio de Fomento para que, al menos, corra con los gastos de las vías y la catenaria.

 

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