La infanta Cristina, en el banquillo

Cristina de Borbón, durante su último turno de palabra en el juicio del ‘caso Nóos’./
Cristina de Borbón, durante su último turno de palabra en el juicio del ‘caso Nóos’.

Declaró en el ‘caso Nóos’, acusada de cooperar con su marido en delitos fiscales

AIDA COLLADOGijón

El paso de la infanta Cristina por el banquillo de los acusados del caso Nóos se nutrió de muchos no me consta y de una declaración final que apenas fue tal. «Nada que decir, señoría, muchas gracias», zanjó la hermana del Rey el día que el juicio quedó visto para sentencia, el pasado 22 de junio. Habían sido seis meses y 61 sesiones de un proceso por el que desfilaron 300 testigos y que hizo historia por sentar en el banquillo de los acusados al cuñado y a la hermana del Rey.

La Audiencia investiga el papel de Manos Limpias

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, instructor del caso Ausbanc-Manos Limpias, ha decidido meterse de lleno en las turbias maniobras para intentar sacar a la infanta Cristina del banquillo durante el año 2015, antes del juicio del caso Nóos. El magistrado citó como testigo a José María Mas Millet, el prestigioso abogado que la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) considera que intermedió entre el abogado de la exduquesa, Miquel Roca, y el secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernad, en las conversaciones para desimputar a la hermana del Rey.

Durante ese tiempo, se personaron seis acusaciones. Cinco de ellas la Fiscalía Anticorrupción, la Abogacía del Estado, la comunidad autónoma balear, el PSPV del Ayuntamiento de Valencia y Manos Limpias, dirigieron acciones penales, mientras que la Abogacía de la Generalitat solo ejercitó acciones civiles por los perjuicios que podrían haber sufrido sus arcas. De todas ellas, solo Manos Limpias ve indicios delictivos en el proceder de la infanta, a quien acusan de actuar como cooperadora necesaria de su marido en la comisión de dos delitos fiscales (en los años 2007 y 2008), por los que solicitan para ella ocho años de cárcel. La Fiscalía, por su parte, nunca la ha acusado, aunque le reclamó una fianza de responsabilidad civil de 587.413 euros ya consignada por la exduquesa de Palma.

El Ministerio Público sí pide 19 años y medio de prisión para su marido, Iñaki Urdangarin, y 16 años y medio para su exsocio, por una serie de delitos relacionados con la obtención de fondos, al margen de las leyes de contratación de la administración. En resumen, se juzga el supuesto desvío de 6,2 millones de euros públicos, mediante la firma de diversos convenios con el Instituto Nóos, que presidían Urdangarin y su exsocio Diego Torres, para la organización de varias ediciones de unos foros de turismo y deporte en Baleares y Valencia.

El caso es complejo y afecta a un gran número de acusados. Todo ello, junto al ingente volumen de documentación aportado, hizo que la jueza pidiese una prórroga para redactar la sentencia. A finales de noviembre, la sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Baleares decidió dar más tiempo a la magistrada y ponente del fallo del caso Nóos, que podrá dedicarse en exclusiva a su elaboración hasta el 31 de marzo.

Algunos parecen tener claro que el proceso se cerrará sin condena para doña Cristina. El fiscal anticorrupción, que al poco de terminar el juicio anunció que abandonaba el Ministerio Público para ejercer la abogacía (lo que hará en unos meses), no se anduvo con rodeos y arremetió contra el tribunal del caso, al que acusó veladamente de timorato por no haberse atrevido a sacar del proceso a Manos Limpias, la única parte que acusaba a la infanta Cristina.

Pedro Horrach mandó un claro mensaje al tribunal que preside Samantha Romero. Para él, sería una «sorpresa» que la hermana de Felipe VI fuera condenada puesto que ello supondría «la primera vez en España no solo que se sienta en el banquillo una persona por hechos similares a éste, sino que además es condenada».

Música para los oídos de los abogados de la infanta, que durante el juicio intentaron desvincularla por completo de las prácticas de su marido. «Urdangarin ejercía el dominio absoluto, doña Cristina estaba completamente al margen», concluyó uno de sus letrados, Pau Molins, en su exposición final. «De todo lo expuesto ante este Tribunal no se desprende ni un solo indicio de que estuviera al tanto de las irregularidades», defendió, antes de insistir en que «Urdangarin era el único administrador de hecho y derecho» de Aizoon, la empresa creada por el matrimonio en 2003.

 

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