Pablo Carreño: «Me da pena decir adiós a este año tan bonito»

Pablo Carreño: «Me da pena decir adiós a este año tan bonito»

El tenista gijonés considera que la clave para haber jugado diez finales y logrado cuatro títulos fue«la motivación y la confianza en mí mismo»

JOSÉ LUIS CALLEJAGijón

Pablo Carreño se ha consolidado como un jugador de élite. Esta temporada, que para el gijonés finalizó el pasado noviembre en París tuteando al canadiense Raonic número tres del mundo, ha sido espectacular a nivel de resultados. Pasó de ser el 67 del mundo a situarse en el puesto 30 del ránking ATP, un salto que pocos han sido capaces de dar si además se tiene en cuenta su juventud (25 años).

También en dobles su progresión fue brillante al situarse en el puesto vigesimoquinto, tras disputar la final de un Grand Slam como el USOpen junto a Guillermo García-López. Empezó el año entre los 90 primeros en esta modalidad.

Pero lo que realmente es meritorio de este joven gijonés fue que alcanzó esta temporada diez finales. Hasta 2016 nunca había jugado a ninguna. Cuatro títulos le reportaron al tenista forjado en el Grupo Covadonga esta decena de enfrentamientos. El primero de ellos, a principios de febrero, se produjo en dobles en el Open de Quito, con el argentino Guillermo Durán. A renglón seguido, en Sao Paulo cosechó dos buenos segundos puestos: en individual ante el uruguayo Pablo Cuevas y en dobles con el canario David Marrero.

Sin embargo, su verdadera eclosión llegó en agosto, si bien antes debutó con éxito como tenista internacional en la Copa Davis. En dicho mes tuvo lugar su mayor alegría: se estrenó en un torneo individual con su destacadísima victoria en Winston Salem sobre Roberto Bautista, que llegó a ocupar el número 13 del ránking ATP este año. Poco después llegó la final del US Open.

Después, con Rafa Nadal no falló en el Open de China en la competición de duplas, en la que conquistó su tercera corona. En la Kremlin Cup de Moscú, donde ganó la final al italiano Fognini, pudo haber hecho doblete para lograr un quinto título. La mala fortuna se cebó con el gijonés en dobles, porque se lesionó su compañero Marcel Granollers cuando eran los máximos favoritos tras haber superado con mucha facilidad la primera ronda.

Tras su última actuación en París, con una victoria ante Fognini y una derrota con Raonic, Carreño finaliza el año en el puesto 30 del ránking. Lo importante es que, salvo sorpresas, será cabeza de serie en el Abierto de Australia, privilegio que solo está reservado para 32 mejores jugadores del mundo.

El tenista gijonés realizó un positivo balance a la conclusión de la temporada. La mejor de su carrera hasta la fecha. «La verdad es que si echo la mirada atrás y pienso en el mes de enero no me podía imaginar haber conseguido tanto, por lo que me da mucha pena que se acabe este año tan bonito», explica. Y afronta 2017 con buenas sensaciones, «porque en mi último partido contra Raonic me di cuenta de que estoy a un nivel muy alto con vistas al próximo año y me veo cerca de los mejores».

Reconoce que la final de Estoril fue un punto de inflexión en su explosión como jugador, «ya que perdí por muy poco el título y con anterioridad gané a Paire y Simon, con mucho mejor ránking».

Técnicos y compañeros hablan de un Carreño muy completo que se maneja a la par en las dos modalidades de juego. «La prioridad es el individual, pero el dobles me ayudó mucho a mejorar. En caso contrario no los hubiese jugado», afirma el tenista.

Sobre cuál es la diferencia fundamental con respecto al año pasado, el jugador tiene claro que «fue la motivación y la confianza que tuve en mis posibilidades».

En cuanto a los momentos más señalados del año, el asturiano manifiesta que «el mejor fue mi primer título en individual en Winston Salem, mientras que peor creo que no hubo, aunque me dio rabia acabar un año tan bueno, quería seguir jugando».

El excelente 2016 le hace encarar el próximo año con grandes expectativas y en este sentido asegura que «espero ser cabeza de serie en el Open de Australia y confío en seguir creciendo como jugador».

Del año de su amigo y compañero Nadal señala que «a Rafa se le exige mucho y a algunos sectores de la prensa puede parecerles un fracaso, pero estuvo lesionado y creo que cumplió con su objetivo en Río».

Carreño, que cerró el año con una victoria en el Nacional por clubes con su equipo, el Tenis Barcelona, mira ya con optimismo 2017.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos