Y Trump logró lo imposible

Donald Trump y Barack Obama, circunspectos, durante su primer encuentro tras los comicios./
Donald Trump y Barack Obama, circunspectos, durante su primer encuentro tras los comicios.

El millonario candidato republicano gana las elecciones frente a Hillary Clinton

OCTAVIO VILLA

Tendrá 70 años y superará en edad a Ronald Reagan al asumir la Presidencia el próximo 20 de enero, salvo improbabilísima sorpresa. Como improbable parecía en junio de 2015, cuando anunció su precandidatura para ser el aspirante republicano a la Presidencia de EE UU este año. Durante la campaña de las primarias, Trump aseguró que «los Estados Unidos no tienen tiempo de ser políticamente correctos». Poco a poco, sus contrincantes en el Partido Republicano se fueron retirando y él fue nombrado candidato a la Presidencia en la Convención Nacional Republicana del 18 al 21 de julio.

Y la frase sobre la corrección política definió tanto su precandidatura como su campaña posterior a la Presidencia, en la que llegó a amenazar a su contrincante demócrata, la exprimera dama y ex secretaria de Estado Hillary Clinton, con llevarla a la cárcel y a hacer propuestas tan polémicas y populistas a la par como la de construir un muro en la frontera entre EE UU y México para evitar la inmigración ilegal.

Fue una campaña, la suya, dirigida a lo visceral, populista en extremo. Llegó a atreverse a decir en público, que las elecciones estaban amañadas a favor de su rival, Hillary Clinton, y que no aceptaría el resultado de las urnas si éstas no le otorgaban la victoria. Era tanto como poner en entredicho el sistema democrático estadounidense, y causó un gran revuelo, al punto de que no fueron pocos quienes incluso desde las filas republicanas reclamaron su retirada como candidato. Escandalizaba al aparato de su circunstancial partido político (desde los años 80, ha llegado a encuadrarse en las filas republicanas, en las demócratas y hasta en las del Partido de la Reforma, en el que ganó las primarias estatales de California en 2000) pero no a su electorado, compuesto muy mayoritariamente de angry white men hombres blancos enfadados, personas que temen un cambio en el tradicional status quo estadounidense. Trump les llenó de mensajes simplistas según los cuales la culpa de que el paro se haya incrementado en los Estados Unidos es de los países con mano de obra más barata, que le llevan hacia una lógica del proteccionismo y el aislacionismo que, sin embargo, logró triunfar en el complejo sistema electoral estadounidense, que otorga todos los votos electorales de cada estado al candidato que logre la victoria en votos directos.

Y es que aunque Hillary Clinton obtuvo dos millones y medio más de votos directos de la ciudadanía, Trump sumó más votos electorales. Fueron 306 los delegados que obtuvo la candidatura republicana, frente a los 232 de los demócratas. Estados Unidos y el mundo se preparan para más sorpresas.

 

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