Les sampedraes, «un patrimonio cultural de Pola de Siero que hay que defender»
Amigos del Roble organiza un coloquio con un recorrido por su historia, con anécdotas y hasta cantando algunas coplillas en el Palacio de Santa Cruz
No había roble plantado en plena plaza de Les Campes de Pola de Siero; pero sí que hubo sampedraes, esas coplillas improvisadas hechas ... con humor –a veces pícaras– que versan, normalmente, sobre la actualidad municipal. Fue una actividad programada por la Asociación Amigos del Roble para salvaguardar esa cultura oral tradicional que en la villa es muy importante. Hubo un coloquio presentado por Valentín Fuente, folclorista y presidente de la Asociación de Folclore Amigos de la Tradición (Afatra), en el que participaron la responsable de la agrupación de Amas de casa, Pilar Domínguez; su hermano, el cronista oficial del concejo, Juanjo 'Guaracha', y el conocedor de estas tradiciones Rufo Malcorne. Fue un encuentro en el Palacio del Marqués de Santa Cruz, este sábado al mediodía, en el que se comenzó analizando los orígenes de estos cánticos y se acabó cantando, haciendo partícipe al público, que disfrutó de lo ameno del encuentro.
Fue Pili Domínguez la que quiso dar la clave para entonar una buena sampedrá. «Todas comienzan con un santo; piensas el tema que quieres abordar y el nombre de ese santo que tenga rima; los hay a montones», comentaba generando las risas del público. Destacó que las mejores coplillas son aquellas que nacen de la improvisación. «Sobre todo, aquellas que se meten con lo que hace el alcalde de turno, como colocar una pitufa en una rotonda; también hace cosas bien». Pero hay una vuelta de tuerca más; porque quien se lanza a cantar, luego es seguido por el resto de personas repitiendo –más o menos– las rimas. «Lo mejor es cuando alguien sabe contestar con otra coplilla al tema propuesto inicialmente», comentaba Domínguez. Así fue una recordada coplilla de Domínguez: «Ay San Ataulfo, el dinero de nuestros impuestos es para pagar pitufos».
La presidenta de las Amas de casa también quiso defender el papel de la mujer en este tipo de expresiones; comenzó criticando que son pocas quienes participan en la plantada del roble en la víspera de San Pedro –«hubo ocasiones que no se les permitió»– y menos quienes se animan a entonar sampedraes. En ese punto saltó su hermano y dijo que sí, que alguna había.
El origen
Lo clamaba Valentín Fuente; «se trata de una tradición polesa que es preciso defender». Ahora –se comentaba en la mesa del coloquio– los jóvenes cuentan con muchas opciones de ocio. «Cuando yo era joven, ir un grupo de mozos a por un roble para plantarlo en medio del pueblo y luego cantar era nuestra forma de pasarlo bien», señalaba Rufino Vigil, hijo de Antón 'Malcorne'. Explicó que las coplas típicas de San Pedro están muy relacionadas con la danza prima y otras expresiones de la cultura tradicional; incluso que, antaño, había un baile específico que ya se ha perdido. Lo respaldó 'Guaracha', quien apuntó a que el origen de todo se encuentra en la cultura celta, que fue absorbida por la romana y, después, por la católica. «San Pedro era una fiesta pagana que celebraba la llegada de las cosechas».
¿Y dónde se cantaba? Alrededor de un roble en la víspera de San Pedro; pero no siempre se hizo en Les Campes. Los participantes en la tertulia señalaron que había una pequeña parcela en el inmueble que ahora ocupa la ferretería Juan González. La presión edificatoria hizo que se cambiase de lugar. «Hubo algún año que se colocó el roble ante la plaza de la iglesia, pero no duró mucho», rememoraba Juanjo Domínguez. Y se fue a Les Campes, «donde teníamos que hacer el pozo con herramienta que una empresa eléctrica, que estaba detrás de la calle San Antonio, usaba para clavar los postes de la luz».
Fue con la reforma del enclave a finales de los años 90 cuando ya se colocaron los pozos fijos por parte del Ayuntamiento, tanto para plantar el álamo de los solteros –en la víspera de San Juan– como el roble de los casados. «Siempre hubo piquillas entre ambos colectivos», aseguró Malcorne.
El presidente de Amigos del Roble, Miguel Ánxel Montenegro, se mostró satisfecho con la respuesta de la ciudadanía con las actividades programadas durante este Mes del Roble.
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