Quintes reconoce la dedicación de José Ramón Morís Tuya al coro de la población
Los vecinos celebrarán el sábado 29 una misa cantada por la agrupación que dirige el homenajeado, actividades culturales y comida de hermandad
José Ramón Morís Tuya ha pasado más de la mitad de su vida dedicada al coro de su pueblo, Quintes. «Cantar es la ilusión ... de mi vida y doy gracias por poder dedicarme a ello». Pero además de la música, este vecino de la población siempre está dispuesto a ayudar y participar en cuantas actividades culturales se organicen, incluso en Villaviciosa. Una ayuda que presta de forma desinteresada.
Es por eso que Quintes se reunirá el próximo sábado 29 en una jornada vecinal para agradecer la dedicación de Morís. El eje central de los actos será la iglesia parroquial, donde en tantas ocasiones el homenajeado dirigió al coro, donde se celebrará una misa a partir de la una de la tarde. En la misma intervendrán representantes de las asociaciones que promueven el tributo en el que «le entregaremos un recuerdo en reconocimiento a medio siglo de dedicación al coro, y su colaboración en diferentes actividades culturales y sociales de Quintes». Durante la celebración actuará su agrupación coral, así como una pareja de tambor y gaita. A continuación, se podrá disfrutar de una exposición fotográfica. Finalizado el acto habrá una comida de hermandad en Casa Kilo donde seguramente volverá a sonar la música, y donde se recordarán anécdotas y actuaciones entrañables.
Un homenaje que acepta con ilusión; «me agrada que sean mis vecinos quienes crean que hago algo bueno», explicó Morís. Si bien aclara que «seguiré cantando hasta que pueda, porque es mi ilusión. Y después de tantos años sigue intacta».
Algo que tranquiliza al resto de integrantes del coro de la localidad, que en la actualidad está compuesto por nueve voces, y a los propios vecinos que no quieren perder esta gran voz.
Morís recuerda con satisfacción cómo en 1984 logró fundar el Coro de Quintes; «la idea surgió cuando un grupo de mujeres necesitaban una voz masculina para cantar villancicos y me apunté». Esta oportunidad hizo que madurase su amor por la música y que agudizase su gran oído para dirigir a las mejores voces del núcleo uniéndolas en un coro que, desde entonces, ha dado esplendor a todo tipo de actividades. «Cantamos incontables misas, pero también otros tipos de eventos», recuerda.
Esta ilusión por la música le fue transmitida por su madre. A su lado escuchó innumerables canciones que interpretaba en casa como aficionada. Afición que con el tiempo logró plasmar en su pueblo. Con el coro en marcha sintió la necesidad de formarse y con 36 años comenzó a estudiar solfeo para mejorar la dirección del coro. Pronto las interpretaciones en la iglesia del pueblo fueron cogiendo un inesperado prestigio e interés que hizo que «llegásemos a tener un calendario muy amplio, con un repertorio que superaba con creces el centenar de canciones», apunta. «Llegamos a ser 19 voces y a salir de la localidad, aunque nos costaba mucho, ya que había que ensayar mucho».
El coro se ha convertido en imprescindible para Quintes y su amplia vida social, en gran medida gracias al trabajo de Morís que a día de hoy continúa ejerciendo. Por muchos años.
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