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«La empresa hasta nos llevó a Las Vegas por cumplir los objetivos»

Nerea Gutiérrez, en su oficina alemana./
Nerea Gutiérrez, en su oficina alemana.

Nerea Gutiérrez trabaja en un blog de viajes desde una oficina en Dortmund

A. VILLACORTA

«La vida es muy corta y el mundo muy grande». Esa es la frase de cabecera de Nerea Gutiérrez Ruiz, nacida en Oviedo en 1994, donde creció y estudió en las Ursulinas, junto a los que luego se convertirían en sus mejores amigos. Pero, en cuanto cumplió los 18, hizo las maletas y se mudó a Bilbao para cursar Periodismo. «Allí empecé a conocer mundo, a juntarme con gente de todas partes, y me uní a una asociación donde tuve la oportunidad de trabajar y viajar mucho, dejando también amigos en muchas ciudades europeas y apreciando lo importante de abrir la mente a todo lo que hay más allá de nuestras fronteras».

Ya no había vuelta atrás. Se había convertido en una ciudadana del planeta y el siguiente paso fue hacer un máster en Jerez de la Frontera, donde vivió algo menos de un año. Mientras lo cursaba, decidió buscar unas prácticas para aprovechar el programa Erasmus+ y las becas que pone al alcance de los estudiantes. Así, tras una larga búsqueda por internet, encontró una vacante en el blog de viajes Holidayguru.es, que pertenece a una empresa alemana y con oficinas en Dortmund, a donde llegó a finales de junio y donde, al final, ha conseguido un contrato por un año como editora de contenidos online.

Un cambio que la ovetense no duda en calificar como «maravilloso»: «Con decirte que me costó más adaptarme a Jerez de la Frontera que a Alemania... Pero es que, además, tuve mucha suerte, tanto con los compañeros como con la empresa, con una mentalidad muy abierta y que quiere tener a los empleados felices y motivados, así que organizan muchísimas actividades y eventos para que nos conozcamos y nos divirtamos. Para que no todo sea trabajar, y que, cuando trabajemos, demos el máximo de nosotros», cuenta.

«Es un filosofía tan guay que hasta nos llevaron a Las Vegas por haber alcanzado unos objetivos. Unas 160 personas invitadas por su empresa por hacer bien su trabajo. Una locura. A día de hoy, todavía no me lo creo. Creo que eso en España no pasa. Las empresas tienen mucho que aprender sobre cómo motivar a sus empleados y a los empresarios les falta dejar de pensar en el corto plazo y en el dinero y empezar a pensar que hay otras formas de hacer las cosas que les pueden beneficiar a largo plazo. Las 'start-ups' van por el buen camino, pero otras empresas creo que deberían cambiar pronto», defiende.

Y no es la única diferencia. «En general, la vida es muy distinta: Los horarios no tienen nada que ver con los españoles. En Alemania, a las siete de la tarde, ha cerrado casi todo, y si quieres una barra de pan, lo tienes complicado. Las instituciones abren a las siete de la mañana, pero cierran a las cuatro, así que más vale madrugar. Y con el idioma todavía me peleo cada día, pero es reconfortante ver que, cada semana que pasa, me defiendo mejor».

A pesar de la pelea lingüística, al poco tiempo de llegar conoció a un chico alemán que ahora es su pareja y disfruta mucho con el hecho de que nuestros vecinos del norte «siempre tienen una excusa para celebrar. ¿El qué? Lo que sea. Por ejemplo, es muy típico que se celebren ferias en las ciudades y mercados de Navidad, que son una auténtica maravilla».

Así que no es de extrañar que la ovetense esté cada día más convencida de que lo suyo es conocer otros lugares y culturas y enfrentarse a nuevos retos, de que no volverá a Asturias: «Mis planes de futuro son, como siempre han sido, imprecisos. No tengo intención de volver. Soy feliz viviendo fuera, crecí súper feliz en Oviedo y siempre estará en mi memoria. Me seguirá encantando volver de visita de vez en cuando, ver a mi gente, pasear por las calles e ir a los bares donde tengo mil batallitas que contar, pero no creo que vuelva para quedarme. Al menos, no mientras sea joven y tenga la oportunidad de seguir conociendo mundo».

Desde aquella atalaya en la que echa de menos «el vermú y poder tomar un café con una amiga hablando español durante tres horas», Nerea -que se ha convertido en la reina del 'Skype' para no perder contacto con su familia- se ha dado cuenta, además, de que «España tiene que mejorar también en otro sentido»: «En Alemania vivo rodeada de culturas diferentes. Aquí hay miles de refugiados que pasean a mi lado por la calle y, en vez de cerrar fronteras, se abren. Nunca antes en España había tenido la posibilidad de ir con personas de diez nacionalidades diferentes en el metro, y me gusta mucho, porque también de eso se aprende».

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