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Asturianos por el mundo

«Cambiar de ciudad, país y continente es una apasionante aventura»

«Cambiar de ciudad, país y continente es una apasionante aventura»
Víctor Fernández Coalla con Juliana, su mujer, y sus hijos, Mateo y Gabriela.

Víctor Fernández Coalla emigró a Colombia hace seis años siguiendo a su mujer

M. F. ANTUÑA

A su mujer, que es médico, le surgió una buena oportunidad profesional, y se fue con ella a Colombia. En Cali vive desde hace seis años Víctor Fernández Coalla (Oviedo, 1966), que estudió Historia del Arte en la Universidad de Oviedo y que trabajó en la gestión de proyectos culturales en el ámbito público y privado, entre ellos, la Fundación José Cardín de Villaviciosa, hasta que en enero de 2013 hizo el petate.

«Desde que llegué, sigo acumulando enriquecedoras experiencias aquí. En la dirección educativa de un colegio colombiano, en el ámbito académico universitario y en los estudios de postgrado en pedagogía en el país, por ejemplo. Mi dedicación profesional más reciente sigue estando más cerca del desarrollo de proyectos socioculturales y de la consultoría, así como también en la práctica del 'coaching' ejecutivo organizacional», explica para referirse a su día a día profesional en el país latinoamericano.

Claro que quizá más enriquecedora es aún la experiencia que vive en el plano personal. «Cambiar de ciudad, país y continente es una apasionante aventura que recomiendo a cualquiera», afirma. Y añade que ayuda «a entender mejor tu identidad y apreciar más la de los otros». Pero es que hay más, porque en el caso de Asturias y de América «todavía esa sensación se vuelve más sutil y evocadora, con todos los componentes culturales, antropológicos e históricos añadidos. Siempre digo que 'Las Asturias y Las Américas son mis dos continentes y mis dos contenidos más plurales'».

Asturiano ultramarino se siente este hombre que sabe que la historia de Colombia siempre ha estado salpicada de sufrimiento y dolor. Pero nada de eso le resta ser un territorio «apasionante, inquietante y pedagógico, de extremos contrastes y de una exuberancia natural y humana sin igual». Explica Víctor que es una de las geografías de mayor diversidad del planeta, a la que se suman la diversidad étnica y cultural. Es un lugar mestizo, el territorio del realismo mágico de García Márquez y mucho más que eso. «Hoy Colombia, además de un país joven, es una sociedad que camina con ilusión desmedida a vivir su más larga época de paz y progreso».

No tiene problema en imaginar cómo debió ser la vida de los emigrantes que le antecedieron, sin móviles, ni mensajería instantánea ni redes sociales. «Mi abuelo paterno me contaba orgulloso las historias de sus andanzas a principios del siglo XX en Cuba en condiciones muy distintas. Todos los asturianos, en cierta manera, llevamos en los genes un emigrante», afirma.

La tecnología ayuda en la comunicación pero eso no palía en absoluto las añoranzas. Cita a Valentín Andrés Álvarez y su 'Guía espiritual de Asturias' y hace suya esta cita: «Se puede salir de Asturias, pero Asturias nunca salió de mí». Porque dentro están la familia, los amigos, los culinos de sidra, el echar un cante en el chigre. Pero, pese a lo dicho, volver puede que ya no sea posible. «No está en nuestros planes porque nuestros hijos, y por ley de vida, cada vez echan más raíces aquí. Somos ya, y en cierta manera como decía nuestro ilustrado paisano José Gaos, unos 'transterrados'. Inevitablemente nos sentimos ya y en cierta manera 'Americanos del Pote' o 'Asturianos de las dos orillas'».

Y desde esa distancia que es todo un océano, Asturias se mira de una manera diferente, se advierte con otra perspectiva. «La información es tan puntual y tan inmediata como si estuvieras ahí, aunque la visión cambia en la medida que uno también cambia. Eso es legítimo y hasta bueno. Ver Asturias y España seis años después de nuestra marcha y 'desde el otru llau de la mar' me sigue preocupando bastante, pero ya es más Colombia la que me ocupa».