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«Las conexiones aéreas son lo peor»

«Las conexiones aéreas son lo peor»

El ingeniero industrial luarqués Guillermo Menéndez hace en Cardiff su doctorado

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

«Cuando me decidí por una universidad de Gales, resulta que la supervisora era de Gijón y me preguntó en inglés si también era asturiano»

Guillermo Menéndez Rodríguez lleva desde septiembre del año pasado en Cardiff, un lugar del planeta que «no sabía dónde estaba» hasta que se puso a buscar dónde cursar el doctorado. Y, cuando por fin se decidió por la capital de Gales, resulta que se encontró «con que la supervisora en la universidad era de Gijón». «Durante una entrevista por teléfono, me preguntó en inglés si era asturiano y yo le respondí que sí también en inglés», cuenta divertido este luarqués de 25 años que se ha esforzado mucho para llegar hasta donde está y que ya en el Instituto Carmen y Severo Ochoa se hizo con una de las becas que llevan el nombre del Nobel por su brillante expediente.

Desde allí, Guillermo se marchó a Madrid para cursar Ingeniería Industrial en la Politécnica y el primer año de un máster. Una ciudad que exprimió al máximo:«Me había marcado como reto salir de Asturias desde cuarto de la ESO y, cuando llegué al potingue madrileño, donde vivía en un colegio mayor, aproveché para hacer de todo. Desde música hasta malabares. Me lo pasé muy bien».

Pero, como buen 'culo inquieto', el segundo año del máster discurrió en Chicago. Y, después, de vuelta a Madrid, donde estuvo otros seis meses en una empresa, «con una de esas fórmulas en las que no eres un becario, pero tampoco lo consideran un trabajo convencional porque no tienes experiencia». Olo que es lo mismo:«Con la gente, muy bien. Pero dinero, poco».

Así que dijo adiós y empezó la aventura del doctorado en Cardiff, «un salto grande» que le costó, reconoce, porque «era casi como volver a empezar otra carrera, solo que a mucha más distancia de casa». Pero, incluso con el vértigo de tomar la decisión de marcharse lejos, pensó:«Si otra gente lo ha hecho, no debe ser tan difícil. Vamos allá».

Dicho y hecho:Guillermo se plantó en una ciudad que le parece «guapísima, bastante barata, de un tamaño muy asequible, entre Gijón y Bilbao, con muchos estudiantes, multicultural» y donde investiga con materiales con tanto futuro como el grafeno.

Allí, el luarqués comparte casa con otros tres estudiantes de varias nacionalidades. Un piso en el que le ha pasado de todo, porque «necesita urgentemente una reforma». Cosas como que, por ejemplo, se estuviese duchando, «con el champú en el pelo», y uno de sus compañeros le avisase «de que el agua estaba cayendo por la lámpara del salón del piso de abajo». Un microcosmos un tanto caótico que se extinguirá en enero, cuando llegue a vivir con él su novia, murciana y restauradora de obras de arte que vive en Dinamarca. «Afortunadamente, no es ingeniera. Si no, me tiraría de los pelos, porque es verdad que a veces somos un poco intensitos», bromea.

Hasta ahí, la parte bonita de esta historia, pero también hay que hablar de la más triste, porque el pasado mes de enero Guillermo se enfrentó al fallecimiento de su madre y «fue un año bastante duro», yendo y viniendo para estar con su padre. Ytambién echa de menos, cuenta, a su hermana, que reside en Madrid con su sobrina:«Tenía miedo de que la peque no se acordase de mí». Ya la banda de heavy que tiene en Luarca, Where the waves are born (algo así como 'donde nacen las olas'), en la que, además de componer, toca la batería.

Ya ven que no se aburre este ingeniero con gustos diversos que, entre las cosas negativas de Cardiff, apunta a «la mendicidad que se ve por la calle, señal de que algo no funciona como debería» o a «la comida, uniformada y artificial, sin nada típico. Igual que las tiendas, que son todas iguales, mientras que en España todavía se apuesta más por lo local».

Por eso, definitivamente, en algún momento, quiere volver. Aunque sepa que no lo tendrá fácil. Ni con la vivienda («en Madrid y en Barcelona lo de los pisos es demencial. Da igual si te gusta o no uno. Tienes que pasar un 'casting' para que el propietario te elija a ti») ni con los salarios. No se resigna:«He disfrutado de becas para estudiar, pero nadie me ha regalado nada. Han sido muchos años de esfuerzo para terminar fuera».

Pero, de momento, lidiará con el 'Brexit' («nadie sabe lo que va a pasar»)y regresará en Navidad, también salvando obstáculos, como el turrón:«Las conexiones aéreas con Asturias son lo peor de lo peor. Pierdo un día viajando para ir y otro para volver».