Los 10.487 aspirantes a auxiliar administrativo pasarán el examen si contestan bien a la mitad de las 64 preguntas «fáciles»

El pabellón central del recinto ferial Luis Adaro albergó el aula 5, el de mayor capacidad, de las oposiciones de auxiliar administrativo del Sespa./FOTOS: DAMIÁN ARIENZA
El pabellón central del recinto ferial Luis Adaro albergó el aula 5, el de mayor capacidad, de las oposiciones de auxiliar administrativo del Sespa. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

Las 64 preguntas fueron «fáciles y hechas para favorecer a la gente de la bolsa», opinan

LAURA MAYORDOMO LMAYORDOMO@ELCOMERCIO.ESGIJÓN.

Sigue siendo la segunda convocatoria de empleo público más multitudinaria de este año -tras la de celadores del pasado 10 de marzo-, pese a que solo acudieron al examen el 55% de las 20.704 personas que se habían inscrito. La oposición de auxiliar administrativo que ayer se celebró en Gijón en una única sede (el recinto ferial), se librará finalmente entre 10.487 aspirantes. Son 45 por cada una de las 232 plazas. Las primeras que se convocan en Asturias en diecisiete años.

Muchos de los que abonaron los 6,97 euros de las tasas de inscripción ya habían probado suerte en el examen de celador. Otros acudieron para familiarizarse con la prueba, antes de la que realmente les interesa, la de técnicos de cuidados de enfermería, que fue adelantada un día, al sábado 27 de abril, para no coincidir con las elecciones generales.

Unos y otros tuvieron ayer que contestar a cuestiones como ¿Qué se entiende por necesidad terapéutica? ¿Cuánto tiempo tienen obligación los centros sanitarios de conservar la documentación clínica en condiciones que garanticen su correcto mantenimiento y seguridad?, ¿Qué mayoría necesita el presidente autonómico para superar una cuestión de confianza ante la Junta General del Principado? o atinar con la definición correcta de 'sistema operativo' de entre las cuatro opciones posibles de respuesta.

La impresión generalizada a la salida del examen fue que el cuestionario era «asequible», «no tanto como el de la oposición de celadores, pero sí, bastante fácil», coincidían Enrique Gago, informático en paro de 40 años, y José Antonio Gayol, avilesino de 38. «Debería haberlo preparado mejor», reconocía este eventual de Correos al que el trabajo y la familia -es padre de dos hijos- no le dejan mucho tiempo disponible para el estudio. «Vine con la intención de consolidar algo, pero dudo de que tenga posibilidades», asumía. «Las preguntas eran muy básicas. Si estás de trabajar en ello, resultan muy fáciles. Está claro que están hechas para favorecer a la gente que está en la bolsa de empleo», anotó Gago.

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Bastará con tener un cinco para aprobar. Es decir, con haber contestado bien a 32 de las 64 preguntas del examen (había otras quince más, de reserva). La nota de corte se comunicó una vez cerrado el acceso a las aulas, en la que la mayoría de los aspirantes estaban sentados con una silla de separación entre ellos.

En bolsas negras y grises

Como ya se hizo en la oposición de celadores, se prepararon cuatro modelos distintos de examen, se registraron notarialmente y finalmente se seleccionaron dos, que fueron los que se repartieron a los opositores en bolsas opacas -de color negro las del turno de mañana; grises las del turno de tarde- que no pudieron abrir hasta que no recibieron la orden del tribunal. El gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa), José Ramón Riera, aseguró que la existencia de dos cuestionarios distintos en las oposiciones de celador no ha motivado hasta el momento ninguna impugnación y dio por hecho que, en esta ocasión, ocurrirá lo mismo.

Entre las escasas incidencias de la jornada, la expulsión de una opositora en el turno de tarde a la que le sonó el teléfono móvil en plena prueba. También en el segundo examen, el tribunal decidió anular una de las preguntas de reserva por tener dos respuestas idénticas.

Buena parte de los opositores llegaron en transporte público y muchos de los que procedían de fuera de Gijón lo hicieron en los veintiocho autobuses dispuestos por los sindicatos CSIF y Sicepa. El gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa), José Ramón Riera agradeció «el magnífico comportamiento» de los aspirantes, «que han venido de manera secuencial, por lo que no ha habido ningún tipo de aglomeración». También alabó la organización, que además del propio personal del Sespa contó con cerca de 300 personas por turno, entre personal de seguridad y auxiliares que se encargaron de comprobar las acreditaciones de los opositores, dirigirles hacia el aula que les correspondiera (había once) y, una vez dentro, vigilar el desarrollo de la prueba. También de acompañarles al servicio cuando así lo requirieran.

«La organización ha sido magnífica», aseguró Riera y confirmaba al término de la prueba Enrique Gago. «Yo me he presentado a otras oposiciones, como las de Policía, y son un cachondeo. Aquí no, está todo muy bien organizado, sabes dónde tienes que ir y es todo muy ágil. Yo llegué diez minutos antes y no tuve problema». No fue el único que apuró el reloj para tomar asiento. En la prueba de la mañana hubo un opositor que entró justo un minuto antes de que comenzara el examen.

«Esperamos que tengan suerte aquellos que hayan estudiado más y que seleccionemos a los mejores, que es para lo que hacemos estas oposiciones», confió José Ramón Riera, que estimó que entre un 10 y un 15% de los aspirantes proceden de fuera de Asturias. El Sespa prevé que las notas se conozcan en un plazo de dos meses y que antes de seis se hayan ocupado las 232 plazas de esta convocatoria.

El porcentaje de interinos en el Servicio de Salud del Principado es del 38%, pero «estamos trabajando para que en el 2020 la temporalidad en el Servicio de Salud sea menor del 10%. No podemos ofrecer todas las plazas que están libres sino las que nos permite la norma, tanto la tasa de reposición como, en este caso, la de estabilización de la ley general de presupuestos de 2017», añadió José Ramón Riera.