La Policía tiene bajo protección a 1.262 asturianas víctimas de malos tratos

Imagen de una de las últimas protestas realizadas en Asturias contra la violencia machista. / CAROLINA SANTOS
Imagen de una de las últimas protestas realizadas en Asturias contra la violencia machista. / CAROLINA SANTOS

El Principado registra dos casos al día desde 2013 | En los últimos quince años, más de 11.800 mujeres han tenido que ser amparadas por las fuerzas de seguridad por culpa de sus parejas o exparejas

CHELO TUYAGIJÓN.

1.001 es más que una cifra. Son cuatro dígitos que esconden tras de sí los 1.001 nombres de otras tantas mujeres asesinadas por sus parejas o ex. Asesinadas desde enero de 2003, cuando España comenzó a realizar una estadística oficial de este tipo de crímenes. Antes de esa fecha, previa a la entrada en vigor de la Ley Integral contra la Violencia de Género, en 2004, los asesinatos machistas no tenían un conteo especial. En el mejor de los casos, se denominaban crímenes domésticos. En el peor, pasionales.

No obstante a la estadística, la cifra, la de los 1.001 feminicidios, habla solo de las víctimas oficiales. Las que obtienen esa calificación desde la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. Al listado de esquelas de víctimas de violencia machista, el pasado 21 de junio el ente realizó la última incorporación. Decidió incluir la de Mónica Borrás, la mujer de 50 años de la que, en agosto de 2018, su pareja denunció su desaparición. Ahora se ha sabido que, desde aquel momento, Mónica Borrás yacía en la tumba que su agresor le había fabricado en su propia vivienda, en Tarrasa.

La catalana es la víctima 1.001 de la violencia machista y la 26 en lo que va de año. Sin embargo, el propio contador oficial reconoce que hay otros dos casos en investigación este año: los de Romina Celeste y Lisbet Lastre. La primera, de 25 años, desapareció el 2 de enero en Lanzarote. Su propio marido reconoció haberla matado, pero no figurará en la estadística hasta que no aparezca su cuerpo. La segunda, de 50 años, apareció muerta el 8 de junio junto al cadáver de su marido.

Un total de 28 casos que, no obstante, son menos de los que incluyen los expertos, que al analizar la violencia machista hablan ya de 33. Lo hacen porque incorporan casos que la estadística oficial no computa. Por ejemplo, el de Lily, de 30 años, obligada a prostituirse en Barcelona mientras su proxeneta tenía a sus hijos como rehenes en Rusia. De la última paliza que le dio, el pasado 5 de abril, ya no se recuperó. Tampoco aparecerán Lisette y Montserrat, de 35 y 23 años, asesinadas a tiros por su excuñado el pasado domingo en Aranjuez. Intentó matar él también a su exsuegra, que resultó herida en una pierna.

No aparecerán ellas porque no tenían una relación de pareja con su asesino. Como Lily. O como Verónica, la joven madre que se suicidó el pasado 23 de mayo en Alcalá de Henares después que se difundiese entre sus compañeros de trabajo un vídeo sexual privado. No está, tampoco, el último caso. El de la mujer suiza de 63 años que murió en Tenerife y a cuyo marido acusan de maltrato. Sin embargo, para los colectivos feministas todas ellas son víctimas de la violencia machista.

Una violencia que, en Asturias, no suma ningún feminicidio este año, después de haber cerrado 2018 con una de las tasas más altas del país, al haber sido asesinadas por sus parejas o ex Paz Fernández Borrego, Mabel Fuente y Jéssica Menéndez. Pero sí suma Asturias dos casos de malos tratos cada día desde 2013, cuando comenzaron a hacerse públicos los datos del Sistema de Seguimiento Integral de casos de violencia de Género. Dos casos con nombre, apellido y protección policial en el VioGen. Un sistema que incluye ya a 11.893 las asturianas que, desde enero de 2003, han necesitado algún tipo de protección policial por ser víctimas de malos tratos. El número de casos crece a 13.252, porque algunas víctimas lo son de diferentes agresores.

Riesgo extremo

Cuando se hizo transparente la estadística del VioGen, hace seis años, en Asturias había 7.552 víctimas que, en algún momento, habían necesitado algún tipo de protección policial. A fecha de 31 de mayo, la última oficial, el número ascendió a 11.893. Solo en un mes, entre abril y mayo, se sumaron 51 asturianas.

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De todas ellas, las Fuerzas de Seguridad del Estado tienen bajo protección a 1.262 asturianas. Son casos activos dentro del VioGen, aunque la mayoría, 751, están consideradas como 'riesgo no apreciado'. Como explicó en una entrevista concedida a EL COMERCIO Juan Antonio Oceja, el jefe de la unidad de Coordinación contra la Violencia de la Mujer abierta en la Delegación del Gobierno, el VioGen establece unos niveles de riesgo, desde el no apreciado hasta el extremo, pero «todos incluyen algún tipo de seguimiento». De víctima y agresor.

De acuerdo al último dato oficial, el del 31 de mayo, ninguna asturiana estaba en riesgo extremo, aunque sí hubo una en esa situación en abril. Necesitó ella de protección permanente, con contacto 24 horas con el agente, ya sea de la Policía Nacional, Local o de la Guardia Civil, de referencia. Oceja aclaró que esa alerta extrema no debe equipararse a estar en riesgo de sufrir una agresión física, «sino de algún tipo de incidencia».

Entre las 1.262 asturianas sobre las que el VioGen tiene el foco puesto estos días, diez de ellas son menores de edad. Se trata de adolescentes de entre 14 y 17 años que han sido agredidas o amenazadas con hacerlo por sus exnovios. En el otro extremo de la pirámide poblacional también existe violencia de género. En el VioGen están ahora mismo activos los casos de treinta y ocho asturianas mayores de 65 años. Sus agresores, también son mayores.